La embajadora de la década ganada que se atrincheró

La embajadora K en Francia, María del Carmen Squeff, fue intimada el jueves por la cancillería argentina a fin de que junte sus cosas y se vaya de forma inminente a Buenos Aires dando paso cuanto antes a su sucesor, el nuevo embajador Jorge Faurie.

embajadora k en francia

Se atrincheró la embajadora K.

Esta ferviente militante K y diplomática hizo su trinchera en la embajada de la rue Cimarosa en el momento en que se está organizando la primera visita oficial de un presidente de Francia a Argentina luego de la llegada de Jacques Chirac. La intimación fue mandada por el vicecanciller Carlos Foradori.

“Con respecto a la necesidad de poder tener disponible a la mayor brevedad a los jefes de misión designados en funciones en las sedes correspondientes, se pide a los funcionarios implicados que aceleren los trámites relativos a sus traslados respectivos a los fines de realizarlos a la brevedad”, escribió el vicecanciller.

Squeff no participó en la organización de la visita presidencial ni va a acompañar a Francois Hollande a Buenos Aires. Arguye que legalmente tiene cuarenta y cinco días antes de retornar al país y lo busca cumplir a rajatabla: piensa retornar el 14 de marzo a Buenos Aires.

Hasta entonces ordenó retratar toda la embajada y la residencia para que quede registrado en un inventario su paso por París. Ya antes había intentado formar parte de las listas de promociones que el gobierno kirchnerista había enviado al Senado a fin de que fuesen ascendidos sus diplomáticos fieles y no lo logró a tiempo.

Los empleados de la embajada demandan a la canciller Susana Malcorra y al ministerio “que se audite la embajada argentina en la ciudad de París, el consulado y la residencia”. No por los objetos de valor, sino más bien por las resoluciones que la embajadora adoptó a lo largo de su estancia en Francia.

Un conjunto de 6 empleados depositaron frente a la canciller Malcorra, en Cancillería, en el INADI y en el Prudhome de París (un tribunal que arbitra problemas entre empleados y empleadores) una serie de notas por la discriminación que padecieron con sus sueldos al no compartir la ideología del kirchnerismo.

La medida de no subir el sueldo afectó a 25 de las 42 personas que trabajan en la embajada y el consulado. Seis empleados, con una antigüedad de entre 12 y 35 años en la embajada, le han escrito a Squeff, enviando una copia a Malcorra, a fin de que “nos explique los motivos de los últimos incrementos salariales concedidos a los empleados locales de la embajada, que a nuestro juicio se efectuaron en forma inequitativa produciendo una situación de discriminación sin causa aparente”. Cabe recordar que varios de ellos participaron en la marcha por la muerte del fiscal Nisman en la ciudad de París, lo que pudo haber provocado el enojo de la embajadora K.

Escribiendo en francés, la embajadora Squeff respondió con sorpresa por su contenido que “los incrementos de sueldo no son nunca un derecho para el empleado; el empleador, con respecto a la ley local, ejerce en este caso un poder soberano”.

Hollande ya suspendió en tres oportunidades su llegada a Buenos Aires: la última, tras la muerte del fiscal Nisman, que se produjo cuando Cristina Fernández era presidente y Squeff ya ejercitaba las funciones en la ciudad de París. La embajadora es de la provincia de Santa Fe y arribó a Francia sin ser embajadora bajo el impulso del ex ministro de Defensa Agustín Rossi, el ministro que intentó acomodar a su hija en el Banco Nación. En sus últimos días en el cargo que le regaló Cristina Fernández, Squeff piensa volver recién el 14 de marzo a Buenos Aires y ser sustituida por Faurie. Mientras tanto, se queda “resistiendo” en París.

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