Hace 11 años, durante el kirchnerismo, desaparecía Julio López

Una de las grandes banderas levantadas por el kirchnerismo durante 12 años fue su pelea por los derechos humanos. Algo que supieron utilizar muy bien y que les sirvió para armar una gran masa de seguidores, principalmente de izquierda, que quedaban enamorados y embelesados cuando algún kirchnerista tenía un gesto demagogo hacia los derechos humanos.

Pero ser un defensor de los derechos humanos no es algo que se compre en un supermercado ni necesariamente haya que ser kirchnerista para estar en contra de todas las canalladas llevadas a cabo durante la dictadura.

Sin embargo, lo que sí ha resultado siempre llamativo es que parece que los únicos que tienen derechos humanos son los guerrilleros que tuvieron en vilo a la sociedad, a los que gran parte de la sociedad considera víctimas, cuando en realidad son tan o más culpables que los propios militares.

A pocos días de la desaparición de Santiago Maldonado en Chubut, y mientras nadie conoce su paradero, nadie puede dejar de recordar la vida del albañil Julio López, quien desapareció el 18 de septiembre de 2006 y nunca más se supo de él.

A pesar de todo el discurso falso, el matrimonio Kirchner nunca había militado en Santa Cruz por los derechos humanos. Se le despertó el amor por la causa cuando llegaron a la Casa Rosada, en un evidente acto de demagogia y oportunismo.

En cambio, el matrimonio Kirchner sí se dedicó a rematar inmuebles amparándose en la ley 1050 dictada por Martínez de Hoz.

Hoy en día, a casi 11 años de la desaparición de Julio López en plena democracia, solo se ven personas oportunistas que tratan de sacar algún rédito político o beneficio económico con los derechos humanos.

Tal es el caso de la desaparición de Santiago Maldonado, con la que ya hay varios sectores tratando de llevar agua para su molino, no respetando el dolor de los familiares y generando caos, destrozos y mugre en cada marcha que hacen.

Estos grupos, vinculados en mayor medida al kirchnerismo y a la izquierda, solo se preocupan por los beneficios que puedan obtener, poniendo piedras en el camino a un gobierno elegido democráticamente y solo acumulando lo que más conocen: resentimiento.

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