Por qué dicen ‘Macri Gato’ las ratas kirchneristas que vaciaron las arcas públicas

Después de las PASO llevadas a cabo en el día de ayer, se pueden analizar varias cuestiones relacionadas a la política y la forma de pensar y manejarse del kirchnerismo.

Mauricio Macri (Macri Gato, como dicen los kirchneristas despectivamente) les volvió a ganar una elección y demostró que los tiene de hijos. O sea, el “gato” tiene de hijas a las “ratas” kirchneristas que vaciaron el país.

¿Qué significa el “Macri gato” que gritan los kirchneristas?

Podríamos decir que el término “gato” proviene de una jerga tumbera, en donde el preso alojado en una cárcel es el sirviente de otro preso más “pesado” y con más causas penales.

Teniendo esto en cuenta, vemos un claro uso de lenguaje carcelario en los kirchneristas. Y no sorprende, ya que todo el discurso del kirchnerismo está teñido de una mezcla de lenguaje carcelario y delictivo con el que sus seguidores se sienten identificados.

Es casi una condición obligatoria tener un cerebro afín a la mentira, lo vugar, ordinario y delictivo para ser un kirchnerista de ley.

Este grito de guerra puede verse en muchos lados: en redes sociales, en paredones y en cada movilización del kirchnerismo, donde sus seguidores descagan todo su resentimiento usando vocabulario K. Palabras como “gato”, “cipayo”, “oligarga”, “Clarín”, “Magnetto” y “dictadura” no pueden faltar en un cerebro kirchnerista.

Esto es algo que no deja de sorprender, ya que un espacio político que dice que está a favor de los humildes y de los que menos tienen, está a favor de humillar y dominar a los más débiles, llamándolos “gato” y pretendiendo pleitesía.

Quien vocifera con orgullo el “Macri gato” es un ser al que no le importan las diferencias sociales y que no lucha por los que menos tienen.

En su lugar, es el grito de “vos sos mi esclavo”, y por ende, los kirchneristas demuestran que quieren a todo el pueblo en estado manso y obedeciendo órdenes, a cualquier precio. Un pensamiento poco democrático y con tintes delictivos.

Un pueblo que en este caso sería el “gato”, obedeciendo lo que dirían las “ratas” que vaciaron el país. Y que ahora quieren volver.

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