Los políticos brasileños aprendieron de los kirchneristas

Ante la sorpresa del pueblo brasileño, que está indignado y muy molesto por la corrupción del gobierno de Dilma Rousseff, ahora surgió una nueva noticia, que parece que es una tomada de pelo a todo un pueblo que busca justicia ante tantos hechos infames de corrupción.

Lula Da Silva, el ex Jefe de Estado de Brasil va a ser el ministro más fuerte del equipo de Dilma. Luego de reunirse en el Palacio de Alvorada con Dilma Rousseff y dos ministros, el ex presidente aceptó el puesto de titular de la Casa Civil, nombre dado al despacho que se encarga de la coordinación del trabajo de todos los ministerios del Ejecutivo, brinda asesoramiento al presidente y coordina las tareas con los gobernadores.

La nueva designación la confirmó en el Congreso el titular del Partido de los Trabajadores (PT), Afonso Florence. Así, Lula apartará de este modo a Jaques Wagner y tomará las riendas de la estrategia política del Gobierno. Fue una jugada de última hora con dos tácticas paralelas.

“Contamos con un ministro de la Casa Civil con muy experimentado para apoyar a Brasil”, festejó Florence. “La designación de Lula al frente de la Casa Civil se deriva de estar comprometido con el país y su deseo de ayudar a Brasil de salir de la crisis que vive actualmente”, agregó.

Lula Da Silva Dilma Rousseff

Su tarea será rescatar la imagen de la administración de Dilma, herida por el escándalo de corrupción en Petrobras e incluso los pedidos de litigio político de la oposición contra Dilma. La manifestación contra la mandataria del domingo reunió a un millón de brasileños en las más importantes capitales de Brasil.

A través de la Casa Civil, Lula podrá elegir ministros, algunos de los cuales intercedieron para que el ex presidente llegara al nuevo cargo. Durante las transacciones, Lula habría expresado que de poco servirá su imagen a la administración si no hay modificaciones de política, hasta en el rumbo de la economía. Entre otras medidas, el ex mandatario elaborará en menos de 30 días nuevas medidas económicas para sortear la crisis. Otra medida sería el regreso de Celso Amorim al Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que ya ocupó cuando Lula era presidente. Amorim ya había sido el ministro de Rousseff en su primer mandato, pero en la segunda gestión quedó afuera.

Además, la designación de Lula tiene como objeto blindarlo con fueros para evitar que termine en la cárcel. El juez que investiga la causa de Petrobrás lo llevó hasta un tribunal por presunto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Con este nuevo cargo de Lula, su causa quedará en manos de la Corte Suprema, quien será la única en condiciones de llevarlo a la cárcel, sumado a que la resolución se dilatará. Una maniobra muy kirchnerista, pero con sabor a Skol y caipirinha.

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