Una vez m√°s el ‚Äúpresidente‚ÄĚ de Honduras, Juan Orlando Hern√°ndez, en su discurso ante la ONU, ha echado la culpa a los pol√≠ticos opositores y a las maras y pandillas de la violencia, el saqueo, los asesinatos y las masacres que mantienen secuestrada a la sociedad hondure√Īa, al Estado y al pa√≠s entero.

En ning√ļn momento en su discurso el ‚Äúpresidente‚ÄĚ ha asumido la responsabilidad por una construcci√≥n alternativa de bienestar social aut√©ntico de toda la poblaci√≥n, continuando con hablar siempre en t√©rminos propagand√≠sticos de su ‚Äúparticular‚ÄĚ construcci√≥n ‚Äúexitosa‚ÄĚ de c√°rceles de m√°xima seguridad y de programas aislados de empleo y otros servicios p√ļblicos, sin mencionar para nada que al pueblo s√≥lo le receta bombas lacrim√≥genas y militarizaci√≥n continua.

De ese modo las maras, ha dicho, ‚Äúcomo brazo armado del narcotr√°fico se han aliado con los pol√≠ticos de oposici√≥n‚ÄĚ y son, seg√ļn √©l, los responsables directos de la ‚Äúola de desprestigio‚ÄĚ que ha sumido a su ‚Äúpresidencia‚ÄĚ y a su ‚Äúgobierno‚ÄĚ en una tremenda y profunda crisis. Para nada ha hablado el ‚Äúpresidente‚ÄĚ de los nexos de su familia cercana con el narcotr√°fico y de los esc√°ndalos continuos de terrible y descarada corrupci√≥n y robo de los fondos p√ļblicos del Estado por miembros del Partido Nacional en el gobierno. Como vemos la mentira intenta prevalecer c√≠nicamente en la pol√≠tica de nuestro tiempo.

Sin embargo, no todo está perdido y tal como ha revelado el discurso en la ONU de la adolescente sueca, Greta Thunberg, respecto al cambio climático y la actitud descarada y cínica de algunos políticos por ignorar el problema y resolverlo, existe en la actualidad una exigencia mundial ciudadana de veracidad y superación para siempre de los simples discursos políticos de agitación, desprovistos de verdaderos contenidos que no sean solo falsas promesas o cantos de sirena, carentes de auténtico compromiso y responsabilidad social así como de esperanza.

Se precisa, entonces, urgentemente de una política de la autenticidad que con sus principios éticos de verdad, veracidad, confianza, transparencia y validez se afiance a nivel mundial y pueda comprobarse en los hechos y con el ejemplo formativo para no perdernos en palabrerías vacías que no son validadas por la práctica real. No se le puede quitar contenido a la realidad ni ignorarlo, esa es una verdad absoluta y un principio universal de lo auténtico.

Precisamos de pol√≠ticos aut√©nticos y veraces, que no le mientan a los pueblos, que no manipulen la informaci√≥n a su favor, y que no sean transmisores de antivalores practicando la inescrupulosa pol√≠tica del ‚Äútodo se vale, todo se puede y todo se vale decir‚ÄĚ con tal de defender y legitimar intereses ego√≠stas particulares que matan y destruyen la vida; creando as√≠ un abismo entre convicciones personales y biograf√≠a para proveerse de una imagen cre√≠ble a costa de la propia p√©rdida de los valores. ¬°Ha llegado el momento de salvarnos de dichos pol√≠ticos abusadores y salvarlos a ellos mismos de s√≠ mismos!

No es cierto que el pol√≠tico no puede ser aut√©ntico porque en pol√≠tica todo cambia y no puede darse lo constante, o que la democracia sea s√≥lo ‚Äúuna puesta m√°s en escena‚ÄĚ como alega el periodista alem√°n del semanario Der Spiegel, Ren√© Pfister, en un terrible art√≠culo contra la capacidad de autenticidad en los pol√≠ticos (Pfister, ‚ÄúEcht wahr? Warum Politiker niemals authentisch sein k√∂nnen‚ÄĚ, Der Spiegel, 37/2014). Ha llegado el momento de ser m√°s serios, tanto en pol√≠tica como en la vida, y de no jugar m√°s con la conciencia del electorado porque √©ste se encuentra demostrando que ya ha sobrepasado la falta de seriedad de los pol√≠ticos: las poblaciones mundiales est√°n dejando atr√°s la falta de percepci√≥n y sensibilidad sociales responsables y exigen autenticidad ya que nos encontramos a punto de destruir a la naturaleza y con ello a todo el g√©nero humano.

Exijamos justicia y una política de la veracidad en justa dignidad en la que se practique lo que se predica, sin ignorar más la función social de construcción positiva de la sociedad. Ello, porque el tema de los principios de la política de la autenticidad contra la mentira no es un tema más ni un mero tema transversal al resto de los temas políticos concretos, sino la base filosófica global en la que se debe fundamentar ahora la política actual para que no sea meramente una política de la sobrevivencia sino de salvación conjunta eficaz y concreta de la Humanidad.

* Irma Becerra es Licenciada en Filosof√≠a por la Universidad Humboldt de Berl√≠n y Doctora en Filosof√≠a por la Westf√§lische Wilhelms Universit√§t de M√ľnster, Alemania. Es escritora, catedr√°tica universitaria y conferencista. Ha escrito numerosos libros y ensayos sobre temas de pol√≠tica, filosof√≠a y sociolog√≠a.

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