Septiembre será un mes que empeorará la dolarización de la economía

Ha sido un fin de mes fastidioso. El sector se encuentra tomando puestos y observando los movimientos de la administración que quiere reprimir los negocios de contado con liquidación. Así como no cuenta con los medios lícitos para realizarlo, acude a la disuasión. Los bancos les advierten a las mayores compañías que no podrían realizar nuevos negocios y las compañías poseen planteos sobre no hacerlos o deshacer los recientes.

Dicho comercio, que en el pasado movía más de 100 millones de dólares diariamente, ahora se acota a un rango de entre quince así como 20 millones.

La cirugía, según se sabe, consiste en colocar en dólares en Nueva York un acta de bono o función que cotice en pesos en Buenos Aires. El vendedor cobra los dólares en una cuenta del extranjero y el comprador se queda con los títulos en pesos. La operación es inversa: poner en venta las soluciones en dólares fuera del país con el fin de hacerse de papeles en pesos en Buenos Aires, pero en el último tiempo dicha circulación no sucede con repetición.

Dolarización

Por eso el “contado con liqui”, como se lo denomina en el ámbito de los operadores, descendió a 13,85 pesos. Sin embargo las limitaciones a estas operaciones afectan a la economía por motivo de que por este canal se pagan importaciones de insumos indispensables dedicado a la industria que el gobierno demora en autorizar. Cabe rememorar que se les adeuda a los importadores más de 14 mil millones de dólares. Esto significa el valor que debería venderle el Banco Central a las compañías con el fin de que extingan las deudas en el extranjero.

La economía continúa en pie gracias a que gran parte de esas deudas se eliminaron a través del “contado con liqui“. Esto no quiere decir que todas los negocios que pasan por esta plaza sean santos. Hay giro de utilidades encubierto, fuga de dinero y otras especulaciones. Aunque el procedimiento no perjudica a las reservas por motivo de que se hace con divisas de los privados. El temor del gobierno resulta el efecto psicológico del valor. Si estas operaciones abundan, mejora el sentido del “contado con liqui” y presiona al aumento al dólar independiente, una penosa expresión en instantes en que están cerca las elecciones presidenciales.

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