Escracharon a sindicalista peronista en una tienda de ropa norteamericana

Los sindicalistas de Argentina suelen simpatizar con el peronismo. Es por eso que se los ve, en cada aparición pública, llenándose la boca al hablar de los trabajadores, la justicia social, la inclusión social, el salario digno y un montón de frases hechas y aprendidas en sus sedes.

Por otro lado, para ser un buen sindicalista hay que estar en contra de todo lo que no sea peronismo: en contra de Macri y sus “políticas neoliberales”, en contra del imperio yanki, en contra del capitalismo salvaje, en contra de los empresarios ambiciosos y todo lo que signifique quedar bien con los trabajadores, acariciándoles el lomo.

Pablo Micheli en Tommy Hilfiger

Pero para ser justos, no es el único sector del país que tiene ese falso e hipócrita discurso: el kirchnerismo puede considerarse un experto en esto de escribir “patria o buitres” con la mano izquierda y comprar un pasaje a USA con la mano derecha.

Cristina, la defensora de los pobres, ahorra en dólares, al igual que toda su familia. Por eso no se comprende por qué criticó sistemáticamente a todos los argentinos que compraban dólares o veraneaban en el extranjero. ¿Doble mensaje? ¿Hipocresía?

Pablo Micheli en Tommy Hilfiger

Volviendo a los sindicalistas peronistas que se dedican a hacer paros, pudo verse en las últimas horas una imagen un tanto peculiar, ya que viene de un invitado asiduo del programa pseudoperiodístico “Intratables”, que se llena la boca hablando de los trabajadores, del patriotismo y en contra de las empresas que son demoníacas y están en contra del trabajador.

Pero observando la foto de abajo, notamos una contradicción entre su discurso de cartón y lo que está haciendo en este local:

Pablo Micheli en Tommy Hilfiger

Así es, se trata de Pablo Micheli, secretario general de la CTA, que además de simpatizar con el socialismo latinoamericano, también simpatiza con el capitalismo yanki. Gran contradicción.

Será cuestión de ver qué opinan los trabajadores, quienes después de trabajar tantas horas por día y luchar en cada paro para lograr un aumento, no se sentirán muy cómodos con el capitalismo de Micheli.

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