PLÁCIDO DOMINGO ¿NUEVA VÍCTIMA DEL METOO#?

Plácido Domingo, a solas con el telón bajado

De Plácido Domingo recuerdo yo dos cosas: su interpretación de Alfredo en La Traviata de Zeffirelli junto a Teresa Stratas y la aportación económica que hizo de forma anónima para el tratamiento de José Carreras estando como estaban ambos tan enemistados. En la Traviata de Zeffirelli cada fotograma es en sí mismo un cuadro, y ahí Domingo tenía además de voz apostura; en el asunto de Carreras se vió que tampoco andaba escaso de eso que llaman Bonhomía, tan llamada a desaparecer en estos tiempos.
Sin embargo nadie es perfecto, y también recuerdo del tenor algo muy negativo: la lamentable actitud que tuvieron los tres (Domingo, Carreras y Montserrat Caballé) hacia Teresa Berganza la noche que se inauguró el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Son cosas de Divos, del mundo del espectáculo, el hacer piña los más fuertes para impedir que florezca la competencia, aunque siempre hay alguien distinto, como demostró aquella noche Alfredo Kraus apoyando a Berganza todo lo que pudo, incluyendo sacarla a bailar un vals espontáneo cuando sonó el Libiamo.
Este recuerdo negativo me ha venido con el asunto del Metoo# Vs Plácido Domingo, porque es verdad que en el mundo del espectáculo el que no corre vuela, y que si el fuerte la toma contigo vas lista, pero en el Maestranza aquella noche eran tres gigantes contra Berganza, y no deja de ser curioso el hecho de que uno de ellos era mujer.
A mí las acusaciones de acoso que llegan con treinta años de retraso me resultan tan sospechosas como las que llegan cuando el acusado ya ha muerto, qué quieren que les diga… El mismo Plácido Domingo dice que aquellos tiempos eran distintos, con toda la razón del mundo. Eran tiempos de mucho pasar por camas para hacerse un hueco en el mundo del espectáculo, y por eso han pasado desde grandes figuras del toreo hasta cualquier tramoyista de ópera o teatro.
Cuando leo las informaciones sobre Plácido Domingo lo que veo es un artista acostumbrado a usar su fama y su presencia para ligar -cosa que no deja de ser lógica-, y a una figura de reconocimiento mundial que se está viendo expuesta a lo que puede ser el delirio de una, nueve -creo que ya van por 44- denunciantes tardías. Al paso que va la burra va a resultar que Plácido Domingo ha mojado más que Julio Iglesias.

Hay muchas cosas sospechosas en todo este asunto del Metoo#, y me inclino a creer lo que ha, declarado Carla Toscano, de VOX, que Domingo es una víctima más. Una de las denunciantes ha dicho que se acostó con él porque negarse habría sido como “decirle que no a Dios”, y otra que le dejó 10 dólares en la mesita de noche… ¿No les suena ésto a cuento chino? Porque a mí no me suena a derribo por acoso, sino a decepción porque la cosa no fuera a más, y tampoco me imagino a un señor dejando dinero en la mesita de noche, ni a un multimillonario que siendo tan borde para dejarlo fuera además tan rácano.
Según Metoo# el acoso consistía en contactar telefónicamente con insistencia, invitarlas a tomar copas o a cenar… Y ahora viene la pregunta inevitable: si éstas son actitudes recriminables entonces, ¿como se liga? ¿Me lo explica alguien?

Personalmente Plácido Domingo no tiene para mí más mérito que su voz -que no es poco-: nunca ha sido Santo de mi devoción, pero de ahí a creerme lo que estoy leyendo va un trecho muy largo. Sobre todo porque nunca me han gustado las cazas de brujas, las ordalías, ni dejar a nadie a solas con el telón bajado.

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