«No le tengo miedo a la muerte, pero me produce tristeza despedirme de mi familia antes del minuto noventa». Michael Robinson, el exfutbolista que mejor comunicó con menos palabras, ha fallecido a los 61 años víctima de un cáncer.

Durante más de un año ha luchado contra una enfermedad que ya sabía que era incurable para llegar a ese minuto noventa. No ha podido y ha tenido que decir adiós a su mujer y sus dos hijos antes de tiempo. Estrella del Liverpool, con el que logró la Liga, la Copa de la Liga y la Copa de Europa, se retiró en Osasuna.

De Robinson dijo el ‘Flaco’ Menotti, mítico entrenador argentino: «A Michael le tiras un cochinillo y lo remata de cabeza». Dominó el juego aéreo. Volaba, tenía instinto para colocarse en el área y coraje de sobra para no pestañear ante los defensas con más espolones. Cuando le preguntaban sobre su fútbol preferido, decía: «A mí me gusta ver algo de sangre en el campo».

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