Es tanta la curiosidad que despierta la figura del líder de VOX que mucha gente ha declarado en redes sociales que han vuelto a sintonizar Telecinco para no perderse el evento: la entrevista más esperada por seguidores y detractores de Santiago Abascal, que fue el tercero en llegar a casa de Bertin Osborne.

De entrada Abascal, que era el  plato fuerte, presenta una bandeja de pimientos con los colores de la bandera española, y aclara que los ha hecho su mujer, porque a él no se le da bien la cocina y “nosotros no podemos engañar a nadie” (la primera en toda la frente)

Bertin Osborne y Santiago Abascal en un momento del rodaje del programa

Los niños de Casado se llaman Pablo y Paloma (PP). En la entrevista aclara que no estaba casado con la madre de sus hijos. Quien sí se casó fue Abascal, y dos veces, pero escoltado la primera vez y con cuatro hijos la segunda.

Según Abascal no ha sido ligón, ni estudiante rebelde. Su vida ha estado marcada por el acoso de ETA. Sobre la polémica de las armas el líder de VOX aclaró que, una vez más, se ha tergiversado una iniciativa destinada a reivindicar el derecho de los españoles a defenderse dentro de sus casas sin padecer por ello ningún infierno judicial, y recalcó que VOX no ha pedido nunca que las personas puedan portar armas por la calle.

A pesar de que Bertin Osborne no plantea un programa destinado a atacar a sus invitados ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias han querido sentarse a la misma mesa que sus oponentes. Rivera estuvo simpático pero absolutamente gris, consciente de que no le tocaba el protagonismo. Muy técnico en su verborrea política aburrió en todo excepto en la necesaria aclaración de que no es el PSOE quien genera rechazo, sino el PSOE de Sánchez.

Sobre la ley de violencia de género se pronunció Santiago Abascal para destacar su ineficacia y la barbaridad que supone privar a todo el género masculino de la presunción de inocencia; y definió a la perfección el objetivo razonable: “quiero una ley que proteja a mis dos hijas de un maltratador, y a mis dos hijos de denuncias falsas” .

De la izquierda resaltó que quiere sustituir los elementos de combate por otros como la destrucción de la familia, las creencias y las tradiciones; y puso de manifiesto que esto mismo está acercando a la gente a VOX, porque los progres se han vuelto tan osados, tan soberbios, que son los verdaderos fascistas de este siglo.

Respecto a los fake news y a la mala prensa que se empeñan en volcar sobre VOX: “No hay nada en el programa que se adapte a ese sambenito”, y comentó que uno de los logros de VOX ha sido introducir en televisión española los debates que antes estaban prohibidos.

Los tres candidatos coincidieron en mostrar admiración y apoyo a la figura de Felipe VI, en la unidad de España y el rechazo al independentismo catalán. Los tres se declararon feministas, pero no de pancarta, sino de lógica, una vez más perfectamente explicado por Abascal: “Yo soy un hombre, casado con una mujer, y creo que ella tiene los mismos derechos que yo”, que es -o debería ser- la esencia misma del feminismo lógico.

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