Con la muerte de Camilo Sesto se pierde una de las voces más impresionantes de la discografía española; para medir el valor de esta voz no hay más que comparar los tonos de las versiones anglosajonas de “Jesucristo Superstar”: no hay color. Y sin embargo no fue profeta en su tierra: las agrupaciones de fans y la devoción por su imagen se extendieron más por Latinoamérica que por España, donde la figura de Camilo Sesto venía cayendo en el ridículo en los últimos tiempos.

Quizá el error de Camilo Sesto fuera no emular la decisión de Greta Garbo de retirarse mientras no resultara evidente su decadencia física, o acaso el intento desesperado de detener ésta a base de cirugías poco afortunadas… Yo me inclino a creer que su error fue confiar en la benevolencia de la prensa rosa, y tratar de ganarse a un público joven que no había tenido la oportunidad de conocerle en su esplendor. En España somos crueles con las viejas glorias: las ignoramos o las etiquetamos de frikis como si estuviéramos poseídos por el rencor hacia un éxito pasado que no llegó a disfrutar ninguno de nosotros. En ninguna parte se hace con más saña leña del árbol caido.

Retrato de Camilo Sesto, pintado por Ana María Ruiz

El declive de Camilo Sesto me hacía evocar a Gloria Swanson bajando la escalera en la mítica escena de ” El Crepúsculo de los dioses “, completamente ajena a la profundidad de su olvido. Quien fue divo un día se agarra al recuerdo de esa divinidad pasada con desesperación, porque está acostumbrado a basar en ella su propia estima, y por eso le ilusionaba la devoción de sus fans: ese acto previsto para el día 19 en el que la sevillana Ana María Ruiz presentaba sus retratos del cantante alcoyano; o la presentación de un disco recopilatorio el día 13, en vinilo de color blanco…

El disco del cantante Alcoyano que se presenta el 13 de septiembre, en edición vinilo de color blanco

La fatalidad ha privado a Camilo Sesto de disfrutar de estos reconocimientos en vida, y propiciará también mañana lunes el desfile de quienes forjaron su ridículo por la capilla ardiente en Fernando VI número 4, la sede de la SGAE. Todos ellos sacarán a pasear galas fúnebres y ojos llorosos por los derribados de la fama y por las voces muertas.

Dejá tu comentario