Cristina Kirchner, la ex Presidente que durante sus dos mandatos al frente del país no puso reparos en expresar su desagrado y odio al campo, parece que ahora está cambiando de opinión.

O por lo menos, eso es lo que finge, ya que en su campa√Īa electoral se la ve totalmente renovada, como si por arte de magia se hubiera convertido en una persona buena y humilde. Desde su vestimenta, su sonrisa de inocencia y sus visitas a comerciantes y trabajadores de distintos barrios, Cristina Kirchner parece estar mucho m√°s humana.

Pero cuando abre la boca, sabemos que es todo mentira. Un cambio falso para la tribuna.

Algo de todo este falso circo pudo verse hace unos d√≠as cuando visit√≥ a tamberos que estaban luchando contra las inundaciones en la provincia de Buenos Aires, que con una incre√≠ble casualidad, estuvo gobernada por Daniel Scioli durante ocho a√Īos, y por peronistas desde que volvi√≥ la democracia.

No conforme con este acto de hipocres√≠a, Cristina Kirchner estuvo en las √ļltimas horas visitando comercios de la zona de Almirante Brown y se sac√≥ fotos con la gente, mostrando un costado humano y sensible nunca antes visto en los 12 a√Īos que dur√≥ el kirchnerismo.

Además de las recorridas que hace en distintos barrios y localidades bonaerenses, Cristina Kirchner sigue haciendo catarsis en su cuenta personal de Twitter, en donde critica constantemente las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri.

Sus m√°s fieles colaboradores tambi√©n est√°n tratando de esforzarse en demostrar que son buenos y democr√°ticos, falsedad que resulta notoria, m√°s a√ļn cuando uno espera alg√ļn gesto cr√≠tico y de condena con el tema de Venezuela, el que tratan de eludir cada vez que un periodista les hace una consulta.

Lo cierto es que despu√©s de tantos a√Īos gobernando y ocupando distintos puestos en Santa Cruz, el Congreso y la Casa Rosada, Cristina Kirchner, una hotelera millonaria con dinero mal habido, sigue tratando de convencer y seducir a los desprevenidos.

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