Ramón ha conseguido un final feliz. El Ajuntament de Palma ofrecerá, en el plazo de un mes, una nueva vivienda para este jubilado, de 78 años, desahuciado de su domicilio en el que había permanecido más de 50 años.

«Esta vez, la historia ha tenido un final positivo, pero no significa que el problema de fondo haya desaparecido», señaló ayer a este diario Àngela Pons, portavoz de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas. Cort pagará parte del alquiler de la residencia privada hasta que Ramón se traslade a su nuevo hogar.

El desahucio del jubilado ha sido ejecutado por el Juzgado este mes, después de tres años de intensa lucha para negociar un acuerdo con los propietarios. Al fallecer su mujer, que era titular del contrato, Ramón no lo notificó en los tres meses posteriores para subrogar el alquiler.

«Hicimos todo lo posible para negociar con los actuales dueños pero no quisieron colaborar», aseguró Àngela Pons.

Ramón era muy amigo del dueño original, un conocido médico que incluso llegó a operar a su mujer. Él les facilitó un contrato de renta mínima «para que pudieran vivir tranquilos sin preocuparse del alquiler», detalló Pons. Cuando el dueño falleció, sus hijos heredaron un total de 33 viviendas, «y muchas de ellas están vacías», aseguran desde la Plataforma.
Según estas mismas fuentes, unas cinco familias son desahuciadas diariamente en Balears. Llevan meses reclamando a las distintas instituciones soluciones para paliar «esta crisis habitacional».

Aseguran que Baleares no cuenta con un parque de viviendas sociales y creen necesario más intervención en los precios de alquiler, ya que la situación es «insostenible» para muchas familias.

Dejá tu comentario