El comportamiento de los dos acusados después del crimen fue lo que les delató. Así lo indicaron los investigadores del caso de la Guardia Urbana en el juicio que se celebra estos días en la Audiencia de Barcelona. La Fiscalía, que pide condenar por asesinato con alevosía a los acusados Rosa Peral y Albert López, un delito que implica premeditación y un ataque sorpresivo, trata de demostrar si ambos cumplieron con un plan también para matar a Pedro Rodríguez, novio de la mujer y agente de la Guardia Urbana.

El acusado Albert López se quedó a dormir todos los días después del crimen en casa de la otra acusada Rosa Peral, cuando el difunto estaba desaparecido y su cadáver todavía no había sido encontrado. Este detalle fue revelador para los Mossos. Si en teoría decían que el novio de Rosa se había marchado de casa tras una discusión, podía volver en cualquier momento, pero “sabían que no volvería”, dijeron los Mossos ante el jurado.






Una llamada desde un móvil de prepago la noche de los hechos acorrala a Rosa Peral y a Albert López





Ahora, la Fiscalía también cuenta con un elemento con el que espera probar que el crimen fue premeditado. Una llamada perdida realizada por Albert a Rosa desde un móvil de prepago que sólo se activó la noche de los hechos. La tarjeta del móvil Albert la compró el día 20 de abril y sólo la utilizó la noche de los hechos, el 1 de mayo del 2017. Según los Mossos, el plan se puso en marcha a las 21.57 horas cuando Rosa Peral llama a Albert. Y este le devuelve una llamada perdida a las 22.04 horas. Para los investigadores eso era una señal que confirmaba que iba a matar a Pedro. El descubrimiento de esta llamada, poco antes del juicio, pone en aprietos la defensa de Albert, que sostiene que llegó a la casa cuando Pedro ya estaba muerto y se limitó a ayudar a Rosa a deshacerse del cadáver. Y entonces, ¿por qué había comprado esa tarjeta telefónica que sólo usó el día del crimen? Según los Mossos, porque el plan ya estaba pensado.

En las tres semanas de juicio, los testigos también han revelado que Rosa se decidió por Albert después de unos meses de dudas. De hecho, un amigo le planteó un ultimátum para que se decantara por uno u otro.“Dos gallos en un mismo corral, esto va a acabar mal”, le advirtió. Los Mossos apuntan a la premeditación debido al comportamiento de ambos después del crimen. Los acusados manipularon el móvil de Pedro, intentaron incriminar a su exmarido, pintaron una pared y se deshicieron de un sofá que quedaron manchados de sangre, Rosa dio varias versiones ante la policía y sugirió a su entorno que detrás del asesinato podía estar su exmarido, Rubén. Cuando se sintió acorralada empezó a acusar a Albert y este se sintió traicionado hasta el punto que cuando los Mossos lo detuvieron este preguntó: “¿Supongo que no soy el único detenido, no?”. Pero aún hay más. Albert le comentó a un amigo cómo se desharía de un cadáver y su respuesta se cumplió: lo quemaría en su propio coche. Y también se interesó por
la prescripción de los delitos de homicidio.





Además, Rosa Peral ha visto cómo los testigos que más le beneficiaban pueden ser acusados de falso testimonio. El fiscal anunció que tomaría medidas contra su padre por haber mentido en el juicio y también contra un vecino que admitió haber mantenido una relación sexual esporádica con Rosa cuando de sus mensajes se desprende que los encuentros eran frecuentes. Pero el mayor varapalo se lo puede llevar un excabo de la Urbana a quien el fiscal acusará de encubrimiento de asesinato porque al parecer ayudó a Peral a montar una coartada.





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