Después de días de desconcierto, de mensajes contradictorios, de infravalorar el coronavirus y estar más preocupado por la caída de la bolsa, según él por una alarma excesiva creada por sus rivales, el presidente Donald Trump habló en público este martes por la tarde para rebajar el miedo a la expansión del virus. “No hay razón para el pánico”, insistió, remarcando que la gripe mata mucho más.

Sin embargo, como medida preventiva, nombró al vicepresidente Mike Pence coordinador de la respuesta, expresando su total confianza de que Estados Unidos prevendrá la expansión del Covid 19. A pesar de estos gestos, la preocupación por la salud de la bolsa continúo marcando su discurso.





El anuncio realizado en conferencia de prensa desde la Casa Blanca buscó, sobre todo, dar la imagen de que la administración está al frente de la situación y que se toma el asunto en serio. “Estamos preparados para todo lo que ocurra, tenemos la mejor gente del mundo”, afirmó.


La bolsa ha caído 2.000 puntos en los dos primeros días de la semana





Estas palabras surgieron una vez que por horas antes despreciara el problema con uno de sus tuits matinales en el que escribió erróneamente la epidemia como caronavirus. Así, escribió que dos cadenas de televisión “están haciendo todo lo posible, incluso crear pánico en los mercados financieros, si es posible, al igual que sus camaradas demócratas, que no actúan y sólo hablan. Estados Unidos está en buena forma.

La bolsa, que es uno de los termómetros preferidos de Trump sobre su gobierno, ha caído 2.000 puntos en los dos primeros días de la semana.

Al rato se convocó la comparecencia –no evitó otros número rojos en el Dow Jones pero frenó su desplome-, en la que apareció rodeado de las autoridades sanitarias. “El riesgo para los ciudadanos estadounidense es muy bajo”, proclamó de entrada. “Haremos todo lo que sea preciso si se extiende”, reiteró. Pero, por ahora, según sus números, nada más que quince personas se han visto infectadas en Estados Unidos. De estos ocho ya están en casa, recuperándose, a cinco se les ha dado por curados totalmente y sólo uno continua en el hospital. Más allá de los casos en el país, otros 42 ciudadanos fueron detectados en el crucero Diamond Princess, en Japón.






“Esto no es la gripe”, remarcó para rebajar la tensión





En comparación, Trump expuso el impacto de la gripe, siempre a partir de su información, que ha causado de 25.000 a 69.000 muertes. “Esto no es la gripe”, remarcó para rebajar la tensión. Incluso ensalzó la labor del presidente chino Ji Xinping, país origen de este caso y en el que, sostuvo Trump, la enfermedad se halla en retroceso.

Trump ensalzó el trabajo de control en las entradas a Estados Unidos y en los aviones. También citó un informe del hospital John Hopkins en el que se indica que Estados Unidos es el país del mundo para afrontar la expansión de este tipo de enfermedades.

En caso de que se produzca esa expansión, como avisan los expertos de su propia administración, el gobierno tiene preparados los planes a gran escala para afrontar esa crisis, desde vetar el acceso a personas procedentes de determinados lugares a, incluso, cerrar ciudades o partes como se hizo en Wuhan (China). “No creo que lo necesitemos – matizó-, pero disponemos de hospitales y de zonas de cuarentena”.

Anne Schuchat, subdirectora del Centro de Control de Enfermedades y Prevención no quiso aguarle la fiesta, pero recordó que “esperamos más casos y este es el momento para prepararnos”. Trump insistió: “No creo que esto pase, pero si pasa estamos preparados”.





Una de las preguntas hizo referencia a esos estadounidenses que están preparando sus vacaciones de cara al verano y que se encuentran en un vilo. Trump siguió con su mensaje tranquilizador. “Esto ha de acabar, espero antes que después”, indicó. Y aconsejó viajar a países que no sean China o esos otros más afectados por el coronavirus. Su última recomendación consistió en que la gente viaje por dentro del país, “tenemos sitios fantásticos”, recalcó.





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