Cada día las empresas buscan más vías alternativas o complementarias a la banca para financiar su crecimiento. Cuando quieren financiar capital acuden a la bolsa o al capital riesgo. Mientras que cuando pretenden financiar deuda para crecimiento orgánico, para compras o para proyectos concretos tratan de buscar alternativas a los bancos que les den mayor
flexibilidad.

Hasta hace unos años, para las empresas medianas acudir al mercado de capitales era algo impensable. Fruto del memorándum de entendimiento que firmó España con la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) en el año 2012, justo un año después, en el 2013, nació el mercado alternativo de renta fija (MARF), que facilita a las empresas medianas su entrada al mercado de renta fija. Este mercado está regulado por el consejo de administración de AIAF, dependiente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), cuyo objetivo es servir como herramienta para permitir a las empresas obtener financiación, ya sea a corto o a largo plazo, mediante diferentes productos de renta fija.






El perfil

Las firmas del MARF deben facturar más de 300 millones y superar los 15 millones de ebitda





Poco a poco va consolidando su rol. El año pasado, el MARF cerró con un saldo vivo de emisiones de deuda corporativa de 5.115 millones de euros, distribuidos en algo más de 2.768 millones de euros en pagarés y 2.347 millones en emisiones de bonos de distinta tipología. El saldo vivo creció un 54% respecto al cierre del 2018.

En sus seis años de funcionamiento, un total de 78 empresas han acudido a él para financiarse. Sólo el año pasado, hasta el mes de noviembre, 52 compañías utilizaron el MARF para cubrir necesidades de financiación, bien mediante el registro de programas de pagarés o con el lanzamiento de bonos. De ellas, 18 lo hacían por primera vez. Cuatro de las compañías debutantes a lo largo del año pasado fueron de origen portugués: Mota-Engil, con un programa de pagarés de 50 millones de euros; Efacec, que registró en julio un bono de 58 millones; Vista Alegre, con un bono de 45 millones, y Visabeira, que ha emitido en el MARF pagarés por 50 millones.

(Anna Monell)

Entre las empresas españolas destacan Audax Renovables (35 millones), Ulma Inversiones, Sociedad Cooperativa (50 millones), PhotonSolar (36,5 millones) o Sampol Ingeniería y Obras (25 millones), entre otras. Años atrás, acudieron otras compañías más conocidas, como las constructoras Copasa, que ha repetido en varias ocasiones, y Sacyr (44 millones en el 2017), Zeltia (17 millones en el 2015) o la aseguradora Caser (168,8 millones en el 2016). Entre las empresas catalanas que han recurrido a este mercado en busca de financiación destacan Audax, Fluidra, Mango, Sorigué o Renta Corporación, entre otras que han acudido o lo están estudiando.





Entre enero y diciembre del 2019, el volumen de emisiones y admisiones a negociación en el MARF ascendió a 10.357 millones, un 63% más que en el mismo periodo del 2018.


Internacionalización

Han entrado seis empresas de Portugal, cuatro de ellas en el último ejercicio





Para Gonzalo Gómez Retuerto, director general de BME Renta Fija y del MARF, “se trata de un mercado que poco a poco se va consolidando y cada vez las empresas son más conscientes de que pueden acudir a él para lograr financiación”. Es una fórmula para que las compañías “puedan diversificar sus fuentes de financiación”, asegura el directivo, que matiza: “Es complementario, no sustitutivo de la banca”.

A juicio de Gómez Retuerto, “las empresas portuguesas han aprovechado las oportunidades que les brinda este mercado para diversificar sus fuentes de financiación, a la vez que han logrado acceder a nuevos inversores españoles o de otras nacionalidades”. En total, hay ya seis firmas lusas operativas.

Durante los dos últimos años los mercados de renta fija europeos, y el español en particular, han sufrido un proceso de transformación muy intenso. Por una parte, han adaptado su operativa a la nueva regulación MiFidII, con normas de mercado y transparencia más rigurosas y similares a las que ya regían en los mercados de renta variable. Por otra parte, se ha intensificado la tendencia mundial y europea, tras las nueva regulación, del aumento de la negociación de renta fija a través de plataformas electrónicas.






Al alza

Desde su creación en el 2013, un total de 78 empresas han acudido al mercado





De ahí que en España vaya ganando peso y notoriedad. En este sentido, los bancos han creado divisiones para trabajar en este mercado, y al mismo tiempo van surgiendo boutiques financieras especializadas en renta fija que no dependen de ningún grupo bancario.

Del 2013 hasta la actualidad, los bancos más activos en este mercado son Santander, Sabadell, CaixaBank, Bankia, BBVA, CECA, Bankinter, Abanca, Banca March o EBN Banco de Negocios. Entre las gestoras destacan Ahorro Corporación, GVC Gaesco, Norbolsa, IM Valores o JB Capital Markets. Al calor de este nuevo mercado, han aparecido también esas boutiques especializadas, entre las que destacan algunos nombres como Beka Finance, Auriga Global Investors, Alantra, Ever Capital y Haitong, entre otras. Las divisiones de los bancos o estas compañías específicas ofrecen a las empresas este tipo de financiación, así como asesoramiento para ver qué producto es el más conveniente para emitir. Normalmente, son operaciones públicas, pero también ha llegado a producirse alguna privada, en la que un par de inversores han cubierto toda la demanda de una empresa.

“Además de hacer una labor de marketing para dar a conocer este mercado desde Bolsas y Mercados Españoles, los asesores registradores y los colocadores también están trabajando en atraer empresas”, asegura Gonzalo Gómez Retuerto. Sin embargo, afirma, “los mejores embajadores son las empresas que ya han participado y lo que más funciona es el boca a boca”.






Deuda corporativa

El año pasado cerró con un saldo vivo de emisiones de 5.115 millones de euros





El perfil de las empresas para poder entrar al MARF requiere una facturación de más de 300 millones de euros, un beneficio bruto de explotación (ebitda) que supere los 15 millones de euros y un apalancamiento de deuda financiera neta frente a ebitda inferior a tres veces. Asimismo, deben tener una calificación crediticia mínima de BBB-.

Entre las ventajas de acudir al mercado alternativo de renta fija, Gómez Retuerto destaca “la visibilidad en el mercado de capitales, la resiliencia y la flexibilidad para lograr financiación, puesto que se puede diseñar a corto, medio y largo plazo e incluso crear financiación específica para proyectos concretos”.

Un sector que ha empezado a solicitar con fuerza este tipo de financiación es el de las energías renovables, que la utilizan para financiar plantas o proyectos concretos.





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