Gerard Piqué, que se torció el tobillo izquierdo al final del partido de Nápoles, se ejercitó ayer con normalidad y podrá intervenir en el clásico del domingo. Es un alivio para un Barcelona que entra en pánico por un simple estornudo, no por temor al coronavirus sino por la precariedad de la plantilla, que llega a un momento álgido de la temporada diezmada por las lesiones, las sanciones y los efectos de una planificación defectuosa. Tan delicada es la situación que Quique Setién, abanderado del fútbol alegre y ofensivo, ha puesto en cuarentena sus principios guiado por el instinto de supervivencia.





Hay miedo en el Barça. Miedo en los jugadores a entrar en el parte de bajas, como se vislumbra en las reacciones al conato de lesión de Piqué. Y temor en el cuerpo técnico a quedarse sin fichas. Respecto a la anterior visita del equipo blaugrana al Bernabeu, hace un año, Setién carecerá de cuatro futbolistas que fueron titulares: Luis Suárez, Dembélé, Jordi
Alba y Sergi
Roberto, autor del pase que Rakitic convirtió en el único gol del partido. El entrenador que pretendía –y muchas veces conseguía– que equipos de medio pelo jugaran como los ángeles tiene que abrazarse al pragmatismo justo cuando creyó haber llegado al club ideal para aplicar su ideario.


La situación

El Barça irá el Bernabeu con cuatro bajas respecto a los titulares de la última visita, hace un año





Con la introducción de Arturo Vidal en el once en lugar de un atacante, el Barcelona ha jugado los últimos dos partidos con cuatro centrocampistas, un tratamiento conservador contra la crisis de efec-tivos. La primera experiencia, frente al Eibar, surtió efecto y el potencial ofensivo del conjunto no se vio afectado, básicamente porque Messi se inventó unos cuantos goles y Vidal actuó como extremo izquierdo. Pero en Nápoles el Barça no supo qué hacer con el balón que tan amablemente le cedió Gatusso, salvo pasárselo y pasárselo sin encontrar profundidad y sin tomar ningún riesgo. Al final del partido, el mismo técnico que dijo llegar al Barcelona dispuesto a morir con sus ideas, bendecía el resultado y minimizaba la crítica al juego plano, previsible y tedioso. A fin de cuentas, el resultado para el ejercicio de vuelta no es tan malo. Ernesto Valverde hubiera firmado el documento desde la primera página (el planteamiento) hasta la última (las explicaciones).





Mientras Setién apostata en el terreno de juego y se resigna en la sala de prensa, los futbolistas son más incisivos respecto a la situación de la plantilla. En jornadas precedentes Messi y Piqué aludieron implícitamente a su mala confección. En Nápoles, Busquets no se anduvo con rodeos: “No somos una plantilla muy amplia, la planificación ha sido así, desgraciadamente”. Y Rakitic terció: “Los responsables ya sabían que la plantilla era corta. La solución es la que es. Los que estamos vamos a juntar nuestras fuerzas porque tenemos un partido muy importante en la vuelta”.


La crisis de las redes sociales

La junta no tiene fecha para la reunión extraordinaria, pero espera celebrarla antes del 16 de marzo





Así las cosas, el Barça se jugará el domingo el liderato y una relevante plusvalía anímica en el campo del Madrid con 15 fichas del primer equipo, incluyendo a Braithwaite y en el supuesto de que Piqué está restablecido. De la delantera que se impuso hace un año en el Bernabeu (0-1) sólo queda Messi, y los dos laterales están fuera de servicio. Será un episodio propicio para calibrar el nivel de pánico –últimamente elevado– de un entrenador que pierde romanticismo por el impacto de una realidad inclemente.





Exceptuando a Valverde, Setién es el único técnico que ha ganado como visitante en el Bernabeu en los dos campeonatos precedentes, y lo hizo sin recibir ningún gol. Jugaba el Betis sin condicionantes, con ambiciones relativas y con una plantilla generosa. Todo es diferente en el Barça, en un escenario propicio para la combustión. La preocupación existente en el vestuario no es menor en los órganos de gobierno. La junta directiva tiene prevista una reunión extraordinaria sobre el escándalo de las redes sociales que no se celebrará esta semana, como inicialmente se había especulado, sino que no existe fecha. Aunque la intención es que tenga lugar antes del 16 de marzo, fecha de la próxima junta ordinaria.





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