Un nuevo estudio sugiere que los primeros agricultores en Eurasia trajeron consigo una forma más mortal de salmonelosis
tras pasar de un estilo de vida nómada de caza y recolección a la agricultura. Establecerse en lugares cerrados con animales domésticos y sus desechos, facilitó a la bacteria Salmonella enterica, que estaba al acecho hospedada en algún animal desconocido, un fácil acceso al intestino humano. Los cerdos recogieron el patógeno más tarde, tal vez de personas u otro animal.

La investigación, publicada en
Nature Ecology & Evolution
, proporciona la primera evidencia de ADN antiguo en apoyo a la hipótesis de que la transición neolítica del forrajeo a la agricultura facilitó la aparición de agentes patógenos adaptados al ser humano.





Tal cambio en la evolución de los humanos que los llevaría a dejar atrás un estilo de vida nómada supuso que, al confiar en unos pocos cultivos y animales domésticos, los primeros agricultores llevaron una dieta menos variada y saludable que los cazadores-recolectores. También vivían más cerca de las heces humanas y animales donde persisten las bacterias. Pero pocas enfermedades infecciosas dejan marcas en los esqueletos, por lo que estos patógenos han sido difíciles de detectar en los fósiles.


Agricultura y pastoreo

El cambio supuso una dieta menos variada y saludable junto con vivir más cerca de las heces, donde persisten los patógenos





Un equipo dirigido por los investigadores Felix Key, Johannes Krause y Alexander Herbig del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana desarrolló un método llamado HOPS que permitía hallar fragmentos antiguos de ADN de bacterias que causan enfermedades.

El equipo utilizó el método para detectar tales restos genéticos en los dientes de 2.739 humanos de emplazamientos en Europa, Rusia y Turquía que datan de más de 6.500 años. A partir de las piezas dentales, pudieron reconstruir genomas de ocho subespecies de salmonela (Salmonella enterica).

Cuando los investigadores los clasificaron en un árbol genealógico para la salmonela, que tiene más de 2.500 cepas, descubrieron que seis de los genomas de S. enterica de antiguos agricultores y pastores se unieron en un solo grupo. Las cepas que infectaron a estos granjeros, que vivieron hace entre 5.500 y 1.600 años, son progenitoras de Paratyphi C, una cepa que causa una forma mortal de fiebre entérica similar a la fiebre tifoidea actual.





Ilustración de la bacteria 'Salmonella enterica'. La salmonela es una de las principales causas de intoxicación por alimentos en los seres humanos, la mayoría de las veces se captura de cerdos, aves y huevos infectados
Ilustración de la bacteria ‘Salmonella enterica’. La salmonela es una de las principales causas de intoxicación por alimentos en los seres humanos, la mayoría de las veces se captura de cerdos, aves y huevos infectados
(Shutterstock)

Las antiguas cepas progenitoras aún no se habían adaptado específicamente a los humanos: los patógenos infectaron a varios animales y carecían de genes que causaban la fiebre tifoidea. Esto sugiere que los humanos inicialmente tuvieron una forma más leve de una enfermedad que también infectó a su ganado.

Los otros dos genomas bacterianos, pertenecientes a recolectores que vivieron hace 6.500 años en Rusia formaban parte de otros grupos de salmonela, incluido uno con cepas que causan abortos involuntarios en caballos y ovejas.

A pesar de la alta diversidad genética de S. enterica, todos las ocho subespecies se agruparon en una sola rama previamente no caracterizada que estaba adaptada a múltiples especies de mamíferos.


Los cerdos no

Los investigadores no saben qué huésped animal se lo transmitió inicialmente a las personas





Los investigadores no saben qué huésped animal pudo transmitir inicialmente la bacteria a las personas, pero probablemente no fueron los cerdos. Estos animales portan una cepa estrechamente relacionada que surgió hace solo 4.000 años, según informan los investigadores en base a la datación molecular del árbol genealógico de salmonella.





El equipo defiende la hipótesis de que tanto la salmonela humana como la porcina evolucionaron de manera independiente a partir de progenitores no específicos en un entorno de contacto estrecho entre humanos y animales.

Los científicos esperan que el estudio actual ilumine las posibilidades de estos métodos y que la investigación futura examine más formas en que la evolución cultural humana ha impactado e impulsado la evolución de enfermedades adaptadas a los humanos.

Las comparaciones genómicas bacterianas sugieren que las cepas antiguas anteriores no eran específicas del huésped, diferían en el potencial patogénico y experimentaban pseudogenización convergente that accompanied their downstream host adaptation. Estas observaciones apoyan el concepto de que la aparición de S. enterica adaptada al ser humano está vinculada a las transformaciones culturales humanas.





Dejá tu comentario