La patronal catalana Foment del Treball ha enviado una carta al presidente del Gobierno Pedro Sánchez en la que le solicita una moratorio en el pago de los impuestos. La organización que dirige Josep Sanchez Llibre critica en la misiva que la Agencia Tributaria mantenga inalterable los plazos de liquidaciones de tributos.

En la carta que tiene fecha de hoy, el representante de los empresarios catalanes recuerda a Sánchez la “la enorme dificultad que entraña en las actuales circunstancias el cumplimiento de las obligaciones tributarias formales” y pone como ejemplo la “llevanza puntual de la contabilidad, el suministro inmediato de información a que están obligas algunas empresas o la confección de autoliquidaciones y la presentación de estas”.






Situación

La patronal avisa de “una gran dificultad para efectuar el ingreso”





Foment añade en la carta que “también se produce una gran dificultad para efectuar el ingreso” de los correspondientes impuestos empresariales “a causa del grave deterioro de la situación económica que provoca no sólo una disminución o desaparición de ingresos sino también una ruptura de la cadena de pagos”.

Para dar idea de la compleja situación en la que se encuentran las empresas delante de la crisis del coronavirus, Foment explica que “la degradación del circuito de pagos puede determinar el ingreso a la Hacienda Pública de cuotas tributarias repercutidas que no han sido ni, probablemente, serán pagadas por el repercutido”.

Sede de la Delegación especial de la Agencia Tributaria en Barcelona ubicada en la Plaza Letamentdi
Sede de la Delegación especial de la Agencia Tributaria en Barcelona ubicada en la Plaza Letamentdi
(Kim Manresa)

Otra de las disfunciones que ha detectado Foment es que mientras en la página web de la Agencia Tributaria se responde a una consulta tributaria que no habrá aplazamientos en el pago de impuestos, las oficinas presenciales de la propia Agencia Tributaria están cerradas, con lo que se dificulta mucho más el cumplimiento de la obligaciones fiscales.





La patronal Foment considera que el plan para dar liquidez a las empresas sólo funcionará si los avales públicos cubren el 75% de los créditos que den los bancos. Esa cifra es superior a la que baraja ahora el Gobierno en su negociación con la banca y que se sitúa en una horquilla entre el 50 y el 66%. Una cobertura demasiado baja puede provocar que si la crisis empresarial que justo acaba de comenzar deriva en una nueva crisis financiera arrastraría a los bancos a una situación muy complicada. En el real decreto de medidas económicas no se detallaba la letra pequeña, como el porcentaje que cubrirán los avales ni la duración y el coste de los créditos. “Ante la temporalidad de la crisis, es esencial que el acceso a la liquidez esté en el corto plazo para dar oxígeno a la cadena de pagos”, explicó ayer Foment en un comunicado.

La patronal teme que como muchas empresas se están quedado sin prácticamente ingresos por el parón de la actividad no puedan hacer frente a su pagos fijos e inaplazables. No obstante, tanto bancos como patronales y sindicatos aplaudieron la puesta en marcha del plan. Su complejidad es tal que los detalles sobre la aplicación de los avales no pudo detallarse en el real decreto publicado ayer. El Consejo General de los Economistas pidió que se clarifique “la metodología a este respecto”. El organismo pidió “un procedimiento específico y ágil distinto al cauce habitual de solicitudes de finan- ciación”. Y mientras negocian las líneas de crédito, los economistas y casas de análisis han hecho ya sus primeras valoraciones sobre el impacto de la crisis. Todos coinciden en que España entrará en recesión este año. La incógnita es saber el modelo y la velocidad de la recuperación. Ayer, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció que se dará un caída del PIB y habló de hasta tres meses perdidos en la actividad. A su juicio, la recesión puede ser “profunda”, aunque confió en “un posible efecto rebote” para lograr “una recuperación rápida”. En Esade, dos de sus profesores dan por seguro que España entrará en recesión. Se considera que una economía entra en recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos con caídas del PIB. Según los profesores del departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad Pedro Aznar y Pedro Rey, uno de los factores más determinantes es la dependencia de España del turismo, uno de los sectores más importantes del PIB y que se verá más castigado por el impacto en la demanda agregada y en el empleo. Pedro Aznar añade que otro condicionante de la estructura económica del país es “la predominancia de las pequeñas y medianas empresas, que son más vulnerables en estas circunstancias”. En comparación con la crisis financiera del 2008, España cuenta hoy con menos margen de maniobra para la política monetaria y fiscal, con un nivel de endeudamiento cercano al 100 % del PIB del país. En el 2008 se situaba en el 40%. “Se va a producir una crisis inmediata de liquidez y no es difícil prever que pronto se convierta en una crisis de solvencia”, añadió Aznar. La Cambra de Comerç realizó ayer una estimación del impacto de la crisis y en función de diferentes escenarios prevé que el PIB de la comunidad caiga entre un 1,7% y un 4,2% este año. Sólo este mes de marzo, la estimación de caída del PIB es del 43%. El impacto anual dependerá, como es lógico, de la duración de las medidas de confinamiento, que están paralizando sectores clave para la economía catalana, como el turismo y la industria. Si la situación actual se mantuviera durante 15 días la caída de este ejercicio se situaría en un 1,7%. Pero si se alarga un mes la bajada podría llegar al 4,2% en el peor de los escenarios.





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