Como ese clásico amor de verano, la Europa League llegó a la vida del Espanyol casi por sorpresa. Sin previo aviso el equipo perico sufrió un flechazo que le atrapó inmediatamente allá por el mes de mayo. Un enamoramiento profundo. Una ensoñación peligrosa. Y después de un agitado inicio, donde los placeres carnales son más habituales, la relación se convirtió en tormentosa. Se trataba de un amor del pasado, de esos tan profundos que nunca se superan del todo. Pero la promiscuidad condenó al Espanyol. El desengaño sufrido en Wolverhampton convirtió en inviable una relación retomada este curso tras doce años de separación. El divorcio definitivo se consumó esta noche con una despedida honrosa, y con la convicción de que la herida cicatrizará y no será un adiós para siempre, sino un hasta luego.





Abelardo intentó sin fortuna que esta ruptura sentimental fuese lo menos abrupta posible. Nunca es fácil despedirse de una competición como la Europa League, que tantas veces llevó al éxtasis a una afición poco dada al reconocimiento. Pero enfrente tenía a un pretendiente mucho más lozano y carismático. Un robusto y altivo enemigo con mucha más seguridad. El técnico lució esta vez y por exigencias del guión una vestimenta un poco más estética, con Melendo, Vargas, Darder y Calleri en ataque, pero el resultado no fue el milagro que algunos, unos 14.000 según el club, alimentaron desde la grada.


Calleri, el hombre de la noche con tres goles





El Espanyol es hoy por hoy un equipo que primero ha de quererse a sí mismo antes de poder avanzar en cualquier dirección. En ello trabaja el técnico, que tiene trece noches por delante en la competición doméstica para llegar al objetivo. En esta, que no era más que un trámite, demostró coraje el equipo perico para lograr la victoria y hasta llegó a ilusionar con un comienzo enérgico que le permitió adelantarse en el marcador. Calleri aprovechó una subida de Pedrosa tras una transición rápida para marcar en boca de gol.

Pero el sueño duró apenas seis minutos. Los que tardó Adama en superar la pobre oposición de Calero dentro del área y con un tiro flojo hacer el empate. Toda la euforia provocada por el gol se desvaneció ahí. El Wolverhampton, que estuvo acompañado por unos 3.000 aficionados en la grada, recuperó el control del partido y dominó entonces a un Espanyol totalmente desilusionado.





Calleri bate a Rui Patricio de penalti
Calleri bate a Rui Patricio de penalti
(PAU BARRENA / AFP)

En el segundo tiempo el equipo de Abelardo recobró su espíritu inicial y siguió percutiendo sobre la portería inglesa. El hombre que mayor fe demostró fue un Calleri de lo más inspirado, que redondeó su gran actuación con un penalti bien lanzado provocado por David López y con el tercero de remate de cabeza en el área. El argentino fue una de las sorpresas del técnico, seguramente debido a la inminente recuperación de De Tomás. Antes, Doherty había empatado el partido en un contragolpe.

Como había prometido Abelardo, el Espanyol logró al menos triunfo. No es consuelo para una afición que afrontaba la eliminatoria con un halo de optimismo y vio como en el primer envite les dejaron sin ilusiones. Su plantilla, sumida en la desesperación tras las derrotas de la semana pasada, si logró recuperar cierta autoestima para la cita crucial del domingo contra el Atlético.


Ficha técnica:

Espanyol, 3 – Wolverhampton, 2










3-RCD Espanyol: Andrés Prieto; Víctor Gómez, Naldo, Calero, Pedrosa, Melendo (Pipa, min.74), Víctor Sánchez (Pol Lozano, min.61), David López, Sergi Darder (Wu Lei, min.68), Vargas y Calleri.

2-Wolverhamtpon Wanderers: Rui Patricio; Willy Boly, Coady, Kilman, Doherty, Dendonker, Moutinho, Gibbs-White (Neto, min.64), Vinagre (Saiss, min.58), Adama Traoré (Jordao, min.82) y Podence.

Goles: 1-0, min.15: Calleri; 1-1, min.22: Traoré; 2-1, min.56: Calleri; 2-2, min.79: Doherty; 3-2, min.91: Calleri.

Árbitro: Marco Guida (ITA). Amonestó a Traoré (min.6), Víctor Sánchez (min.40), Kilman (min.56), Gibbs-White (min.63), Vargas (min.66), Calleri (min.66).

Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la Liga Europa disputado en el RCDE Stadium ante 14.525 espectadores.





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