El incierto avance del coronavirus empaña las perspectivas de crecimiento mundial. Ayer, durante la última jornada de la reunión de los ministros de Finanzas y máximos responsables de los bancos centrales del G-20 en Riad, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, reconoció que la epidemia está “poniendo en peligro” la recuperación de la economía mundial.

En el mismo sentido se manifestaron las grandes economías, al tiempo que mostraron su disposición a tomar “más medidas” para hacer frente a los riesgos globales –con el coronavirus a la cabeza– que amenazan la actividad. El impacto de la enfermedad ha eclipsado en parte las discusiones del G-20 sobre figuras impositivas globales y la emergencia climática.





Trabajadores de Guangzhou, China, protegidos con máscaras
Trabajadores de Guangzhou, China, protegidos con máscaras
(ALEX PLAVEVSKI / EFE)

“El Covid-19, una emergencia sanitaria mundial, ha interrumpido la actividad económica en China y podría poner en peligro la recuperación”, declaró Georgieva a los participantes en la reunión preparatoria de la cumbre del próximo noviembre, que también se celebrará en la capital de Arabia Saudí. En enero pasado, el FMI había estimado para este 2020 un incremento del PIB mundial del 3,3%, lo que supondría un repunte frente al 2,9% registrado el año pasado.


Por primera vez, una declaración del G-20 hace referencia a la emergencia climática





El organismo internacional ya ha avisado de que su previsión inicial de rebajar una décima el avance de la economía global por el coronavirus puede quedarse corta, en función de la evolución de la epidemia. Una enfermedad que, además de haber causado más de 2.300 muertos y millones de personas en cuarentena, está afectando a los transportes, los intercambios comerciales, obligando a suspender total o parcialmente la actividad a empresas y generando inquietud entre los inversores.

En la declaración del G-20 hecha pública ayer, se alinean en la previsión de un “modesto” aumento del PIB mundial este año y el siguiente debido a “la continuación de unas condiciones financieras flexibles y en ciertos indicios de relajación de las tensiones comerciales”. Sin embargo, reconocen la amenaza que supone el coronavirus. “Mejoraremos el seguimiento de los riesgos globales, incluyendo el reciente brote de Covid-19. Estamos dispuestos a tomar más medidas para hacer frente a estos riesgos”, prosigue la declaración oficial.





Un ciudadano con una máscara protectora camina ante una tienda cerrada en un centro comercial de Hong Kong
Un ciudadano con una máscara protectora camina ante una tienda cerrada en un centro comercial de Hong Kong
(Justin Chin / Bloomberg L.P. Limited Partnership)

Al final de la reunión, el presidente chino Xi Jinping aseguró que Pekín intensificará las políticas para ayudar a amortiguar el impacto del brote en la economía. “El brote del coronavirus tendrá inevitablemente un impacto relativamente grande en la economía y la sociedad”, dijo Xi, añadiendo que el impacto será a corto plazo y controlable.

“Hemos discutido el brote de coronavirus en China y otros países y todos los miembros del G-20 han acordado estar listos para intervenir con las políticas necesarias”, explicó el ministro de Economía saudí, Mohammed al Jadaan, en conferencia de prensa.

Una azafata de Singapore Airllines con una máscara protectora avanza entre asientos vacíos en un vuelo entre Singapur y Yakarta
Una azafata de Singapore Airllines con una máscara protectora avanza entre asientos vacíos en un vuelo entre Singapur y Yakarta
(GOH CHAI HIN / AFP)

En cuanto a las cuestiones de agenda, las 20 principales economías del mundo incluyeron por primera vez en un comunicado de este tipo de reuniones los riesgos que acarrea el cambio climático. En el texto aseguraron que que el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, sus siglas en inglés) examina “las implicaciones para la estabilidad financiera” de ese fenómeno.





La referencia a la crisis climática fue negociada para evitar las objeciones de Estados Unidos. La preocupación por el impacto económico del cambio climático se ha intensificado en los últimos años, aumentando la presión sobre las empresas para que aceleren la transición hacia un modelo de negocio con bajas emisiones de carbono antes de la cumbre de la ONU.





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