El impacto del coronavirus va a poner a prueba el sector del coworking , la estrella del mundo inmobiliario en los dos últimos años, que ahora se enfrentan a la cruz de la flexibilidad. “Tenemos bajas, pero puntuales”, reconoce un establecimiento de Barcelona. Las oficinas siguen abiertas, extremando las medidas de limpieza, aunque están inusualmente vacías por el confinamiento que impone el estado de alerta. Sin embargo, los coworkings han cancelado todos los eventos, que pueden suponer más de un tercio de sus ingresos en las firmas más pequeñas, y se preparan para un aluvión de bajas de autónomos que ante la pérdida de ingresos van a volver a poner su oficina en casa.





“Es muy pronto para ver cómo afectará esta situación a los coworkings y dependerá de su duración” advirtió Anna Gener, presidenta de la consultora Savills Aguirre Newman en Barcelona. En el mejor de los casos, Gener auguró “una rotación de ocupantes, de manera que los pequeños empresarios que cesen o vuelvan a casa serán sustituidos por otros profesionales que decidan emprender”.


La enseña del sector sufre problemas de liquidez y EE.UU. investiga la gestión de Neumann, su fundador





Los coworkings sufren ahora el coste de su flexibilidad: los usuarios individuales pueden darse de baja de un mes para otro, mientras que las empresas que alquilan espacios más amplios suelen suscribir contratos de hasta un año.

La caída de ingresos amenaza con cobrarse su primera víctima en WeWork, el coworking más emblemático: SoftBank , el banco japonés que lo rescató en octubre de sus problemas de liquidez, anunció ayer que estudiaba retirar su oferta para comprar las acciones de los fundadores, valoradas en 3.000 millones de dólares. La compra, prevista en los acuerdos de octubre, había de firmarse el 1 de abril, completando un paquete de inversiones que SoftBank ya ha comenzado: en octubre inyectó 1.500 millones de dólares de liquidez y preveía invertir otros 5.000 en avalar deuda.

SoftBank justifica su posible retirada en la investigación que están realizando el departamento de Justicia de EE.UU. y la SEC al fundador de la empresa, Adam Neumann (que según los términos del contrato de octubre habría de recibir 970 millones de dólares). Se investigan irregularidades en su gestión, como acuerdos firmados entre WeWork y sus propias empresas, cláusulas ocultas y conflictos de interés.





Fuentes inmobiliarias destacan que la clave es el impacto del coronavirus en la ya delicada situación financiera del grupo: en los tres primeros trimestres del 2019 perdió 1.250 millones de dólares, más que su facturación, que fue de 934 millones, con obligaciones financieras de 17.900 millones .

Con todo, SoftBank probablemente no dejará caer a WeWork (en la que ha invertido más de 13.000 millones de dólares) y con la amenaza de no comprar las acciones de los fundadores podría sobre todo renegociar el precio.





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