Arranca la semana en la que se debía celebrar el Mobile World Congress con una oferta cultural, de restauración, ocio y alojamiento especial, que pretende compensar, al menos en parte, la ausencia del evento. Turisme de Barcelona, consorcio controlado por el Ayuntamiento y la Cambra de Comerç, es el encargado de coordinar esta respuesta. Eduard Torres, presidente del comité ejecutivo de este organismo, está satisfecho con la reacción. En conversación con La Vanguardia , apuesta por profundizar la colaboración entre las instituciones y el mundo empresarial para que la ciudad impulse un nuevo modelo turístico basado en la calidad que mejore su relación con los vecinos.





¿La herida por la cancelación del Mobile es profunda?

No lo sabemos todavía. Hay mucha gente que estaba inscrita que vendrá y desde el Ayuntamiento se ha actuado rápidamente. Se nos ha encargado a Turisme de Barcelona la creación de la Opportunity Week que generará toda una serie de actividades relacionadas con el turismo. Haremos balance cuando se acabe la semana. Ahora sólo podemos valorar la oferta. Todos los operadores han reaccionado muy bien. Cuando sufre una crisis, Barcelona se pone a trabajar. La imagen de la ciudad no sufrirá.

Su llegada a Turisme de Barcelona hace tres meses cerró una etapa de 26 años con Joan Gaspart al frente. ¿Qué cambios va a introducir?

Estos tres meses nos han servido para conocer la organización. Tenemos un reto muy interesante. Barcelona ha sido un modelo de éxito, el consorcio lo ha sido. Ahora nos toca escoger la gente que queremos que venga. La tecnología, la digitalización, nos aporta unas herramientas que debemos incorporar para hacer una promoción más personalizada y atraer a los visitantes que realmente nos interesan.

¿Qué harán para atraer turismo cultural, de negocios y conpoder adquisitivo?

Debemos apelar a las razones que hay para venir a Barcelona. En la ciudad cada día pasan cosas muy interesantes en el ámbito de la cultura, de la ciencia, de la tecnología… Estamos desarrollando una estrategia de marketing donde pondremos en valor estos activos y les daremos más visibilidad. Y si en función de esto, con la ayuda tecnología, somos capaces de identificar la gente que puede tener interés en esta oferta, podremos segmentar y escoger la que nos interesa.





¿Cómo se puede escoger?

Primero tenemos que identificar a los visitantes por intereses. Tenemos un campo increíble con el big data para identificarlos antes de que lleguen a través de las búsquedas que hacen por internet. Y, a partir de esto, definir los perfiles para después hacer campañas ad hoc, personalizadas. En Barcelona tenemos un ecosistema increíble digital, de start-ups . El mundo turístico ya está digitalizado. Los hoteles hacen la venta online… Pero quizás en la promoción de la ciudad no tenemos incorporadas todas estas herramientas para encontrar estos posibles visitantes y dialogar con ellos. Por ejemplo, sabemos que el crecimiento del turismo de negocios va a ser a base de reuniones más pequeñas y específicas. Tenemos que entrar en contacto con estos eventos, anticiparnos y ponerlos en contacto con lo que hace la ciudad. El Mobile nos ha enseñado que una gran cita de cinco días después nos puede dejar un legado durante todo el año.

El Gremi de Hotels, del que usted es vicepresidente, alertó hace nos días de que Barcelona está perdiendo fuelle en este tipo de reuniones más pequeñas.

Este año tenemos 33 congresos de más de mil delegados, que nos traerán 240.000 delegados. Y estamos trabajando en 127 candidaturas para los próximos cinco años, algunos muy importantes que aún no podemos avanzar. En el 2021 tendremos el ISE –la feria audiovisual más importante del mundo–, que deja Amsterdam, con más de 80.000…





El turista que repite se interesa cada vez más por lugares de fuera de Barcelona. ¿Promocionarán el turismo en Catalunya?

Totalmente. El turismo debe desconcentrarse. Hoy lo tenemos muy concentrado en el centro de la ciudad y en ciertas áreas. Este es un interés tanto del Ayuntamiento como de la Diputación. Trabajamos con la idea de la Greater Barcelona. La Cambra de Comerç dice en su programa que Barcelona debe ser la puerta de entrada del turismo en Catalunya. Esto liga con la idea de que la actividad tiene que ser más sostenible. En el futuro vamos a estancias más largas; debemos potenciarlas para disminuir la externalidad negativa del transporte. Tenemos una oferta amplísima a una distancia muy corta de Barcelona.

¿Qué papel debe tener la Cambra, la entidad que le ha designado a usted como presidente de Turisme de Barcelona, en la gobernanza de este consorcio?

Muy importante. La Cambra representa la iniciativa privada y tenemos mucho interés en hacer este vínculo, sabemos que hay todo un talento que debemos incorporar en esta estrategia de digitalización.

¿Y el Ayuntamiento?

También vital. El Ayuntamiento es la mirada de la ciudad, que es fundamental. Y como tal es socio primordial. Hay una sintonía total en todos los aspectos que acabamos de comentar y en que hay muchas cosas que se hacen que poner en valor, aflorar e integrar en la promoción de la ciudad para dar motivos interesantes a la gente para que venga. Cuando hubo que dar una respuesta a la cancelación del Mobile se escogió el consorcio para implementarla. Hay máxima colaboración.





Pero no siempre ha sido así. No hace tanto que el gobierno de la alcaldesa Ada Colau era crítico con el impacto del turismo.

No puedo opinar sobre el pasado. Sí puedo decir que el debate sobre el impacto del turismo en la vida cotidiana está en todas las grandes ciudades, es mundial. Con nuestro planteamiento de hacer una promoción segmentada y desconcentrar la oferta podremos lograr que el turismo sea menos intrusivo en la vida del residente. Entre todos, desde la Administración y desde la parte privada debemos buscar la mejor solución posible. Soy optimista.

¿Más calidad y desconcentración significa recibir menos visitantes?

La clave es la sostenibilidad. Tenemos la oferta que tenemos y la capacidad debe llenarse. Ya hay un esfuerzo por parte del Ayuntamiento para ordenar esta oferta. Nuestro trabajo es que tenga la máxima actividad posible y durante más tiempo. Insisto, si descentralizamos y segmentamos creo que puede darse una convivencia muy positiva. Puede haber un crecimiento en calidad, atraer visitantes que aporten más valor al conjunto de la ciudad. Este es el gran reto.

¿Qué opción le parece mejor: ampliar el aeropuerto de El Prat o que los de Girona y Reus sean una alternativa?





No soy técnico, pero me suena muy bien que si en el territorio ya hay infraestructuras puedan aprovecharse y desconcentrar la actividad.

¿Barcelona puede dejar escapar el Hermitage?

Una iniciativa cultural en la que no habrá recursos públicos que traerá obras del Hermitage en principio suena muy bien y debería poderse hacer. Otra cosa es el debate sobre la ubicación. Es un tema de ciudad, que debe poner encima de la mesa sus intereses en cuanto a movilidad, sostenibilidad… Si hay otro lugar mejor, debería plantearse. Creo que este debate se ha alargado demasiado. De cara a otras iniciativas que puedan venir en el futuro se debería ser más ágil.





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