Ismael Blanco, director del Institut de Govern y Polítiques Públiques de la Universitat Autònoma de Barcelona, ha investigado cómo respondimos a la crisis económica de 2008. Sostiene que el enorme descalabro financiero impulsó la construcción de un
capital social
que resquebrajó el paradigma del individualismo. Ahora, afirma que en la crisis de la pandemia, podemos utilizar algunos de los recursos comunitarios surgidos de aquel hundimiento.

Esta crisis tiene dos características similares a la de 2008: es masiva y genera un alto grado de incertidumbre. Masiva porque todo el mundo, el mundo global, es una víctima en potencia aunque luego veremos que hay diferencias. En segundo lugar porque existe un alto grado de incertidumbre. La gran mayoría de nosotros no era consciente del riesgo de una pandemia. Estábamos desprevenidos… como en 2008.






No obstante, usted sostiene que ahora contamos con unos mecanismos sociales de los que carecíamos en el año 2008

Claro. Desde 2008 hemos acaparado un capital social que puede sernos muy útil. De hecho ya lo es. Fíjese en que hoy estamos en el sexto día del confinamiento (cuando se realiza la entrevista) y ya hay infinidad de nuevas redes se solidaridad en acción. Eso no ocurrió en 2008. Entonces no sabíamos de lo que somos capaces, hoy sí.


LA RESPUESTA SOCIAL



“En estos momentos ya hay infinidad de nuevas redes se solidaridad en acción. Eso no ocurrió en 2008. Entonces no sabíamos de lo que somos capaces, hoy sí”




¿Por ejemplo?

Hay un caso interesante, una red de redes, @ApoyoMutuoC19 en Twitter que permite identificar todos los grupos de ayuda en España. En seis días hay más de 188 en más de cincuenta ciudades. Este recuento no es exhaustivo, claro. Las hay de todo tipo, desde las que parten del sindicato de inquilinos o de las cooperativas de consumo. Incluso los CDR catalanes se están organizando con ese fin. Estamos ahora en este trabajo de recopilación de iniciativas que arrancan de un núcleo preexistente y se desarrollan para dar respuesta.







Lo que ustedes definen como la solidaridad interpersonal.

Claro y si me permite la crítica: hasta ahora los medios de comunicación se han hecho más eco del acaparamiento que de las prácticas de reciprocidad que emergen estos días en el terreno informal.

No obstante, y de acuerdo con la experiencia de 2008, esas redes no son una garantía de que este confinamiento vaya ser igual para todos.

Sin duda, claro. Porque al final las condiciones de partida no son las mismas. En nuestra investigación sobre 2008 distinguíamos dos conceptos: el factor de la necesidad y el de la capacidad. Observamos que la movilización social no se producía en las zonas más pudientes ni en las más vulnerables. Generalizando: en las áreas pudientes la necesidad la resuelve el mercado o una buena red de servicios públicos. La capacidad de respuesta es baja por innecesaria. En el otro extremo, en el de los más vulnerables y con menos recursos, sí que hay una necesidad evidente y ni el mercado ni los servicios ofrecen esa respuesta. Pero a la vez hay poca capacidad de respuesta y si la hay es latente, se ha de acompañar.

¿Así pues el grupo más activo son las clases medias?





Sí. Allí donde encontramos más iniciativas de acción comunitaria era en las zonas medias donde puedes encontrar precariedad y dificultades pero existen recursos educativos y culturales que permiten una reacción. Los jóvenes son un ejemplo muy claro de este grupo, se ven amenazados pero a la vez tienen capacidad y formación.

Por lo tanto, si la reacción no es la misma, la salida a la crisis no se produce en las mismas condiciones

.Así es. Pongamos un ejemplo. La educación de los niños. Ningún niño va a la escuela estos días. Pero hay centros educativos que tienen medios para seguir dando clases online. Luego, en otro segmento, hay padres que se van a preocupar para que sus hijos sigan estudiando en casa, para que el tiempo no se pierda del todo. Y en otro grupo, los padres, por una u otra razón, no van a estimular el estudio. El resultado es que al final del confinamiento habrá niños que saldrán en una mejor posición que otros. La desigualdad y la segregación se habrá agravado para ellos.





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