Poco a poco se organiza el operativo para confinar a las cerca de 1.200 personas que pernoctan a la intemperie en Barcelona. El espacio
Pere Calafell, en Sant Martí, con 58 camas, abrió el viernes y ayer se puso en marcha el complejo habilitado en el pabellón número 7 de Fira de Barcelona, un recinto con capacidad para mil plazas y que, de momento, cuenta con 225 muy solicitadas. Pronto se llenaron y se quedaron personas fuera.

Los primeros sintecho empezaron a llegar por la mañana a la avenida Reina Maria Cristina, junto a plaza Espanya. “A las nueve estaba aquí con mis dos compañeros, afortunadamente los tres hemos conseguido entrar, yo tenía el número 67, ahora ya está al completo”, comentaba por teléfono antes de las seis de la tarde Otto, una de las personas que vivirán en esta suerte de refugio de emergencia mientras se prolongue el confinamiento por el coronavirus. La noche del martes la pasó en el portal del Liceo.






El testimonio de Otto

“Afortunadamente he conseguido entrar, yo tenía el número 67, ahora está al completo”





Las colas que se formaron por la tarde presagiaban que pronto se colgaría el cartel de completo.

Antes de acceder al que será su hogar durante las próximas semanas, los equipos de la Cruz Roja, que junto con el Ayuntamiento desarrolla la gestión de esta infraestructura cedida por la Fira, procedían a tomar la temperatura a los sintecho. La concejal de Salud, Gemma Tarafa, explicó que en el caso de que se detecten a ciudadanos contagiados se trasladarán a centros sanitarios o al equipamiento puesto en funcionamiento con Sant Joan de Déu, de 30 plazas.

El de la
Fira, que se prevé ampliar en función de las necesidades, está destinado a hombres, mientras que para las mujeres sin hogar se ha dispuesto otro local con 72 camas en la calle Dos de Maig. En total, se ofrecen 385 plazas adicionales para este colectivo, desde que se decretó el confinamiento. Asimimo, Tarafa recordó que la salida temporal para las familias vulnerables será, entre otros recursos, los 200 apartamentos turísticos a disposición del Consistorio.

La Fundació Arrels agradeció al Ayuntamiento el esfuerzo pero recordó que aún siguen 800 personas durmiendo al raso y que por tanto no pueden confinarse.






En previsión de más casos

El Ayuntamiento ha ofrecido cuatro pabellones para hospitales de campaña





Tarafa explicó que los 6.000 metros cuadrados del pabellón número 7 permiten realizar el aislamiento con seguridad. El Ejército de Tierra, junto a la Cruz Roja, los Bombers de Barcelona, la Guardia Urbana, la Fira y el Ayuntamiento, han trabajado los últimos días para dejarlo todo a punto. Las literas son de tres niveles, con tres camas, pero sólo se usa una para mantener la distancia recomendada. El espacio dispone de zona de descanso, diez duchas y comedor.

Otto no podía ocultar anoche su alegría por “la amabilidad del personal”, por haber conseguido entrar y por disponer de la preciada conexión wifi.

Un equipo multidisciplinar integrado por 43 personas de la Cruz Roja, entre educadores e integradores sociales, psicólogos y voluntarios, se hará caro del día a día del recinto en diferentes turnos, según detalló el coordinador de la entidad en Barcelona, Javier Jaén. El comandante Luis Martínez, de la Unidad Militar de Emergencias, apuntó que permanecerán en la Fira 23 de sus miembros para “dar apoyo en las duchas y en la cocina”.

Por otra parte, Tarafa confirmó que el Ayuntamiento ha ofrecido a la Generalitat cuatro pabellones que funcionarán como hospitales de campaña. “Como ciudadana, es importante que nos anticipemos a lo que nos pueda venir en los próximos días”, subrayó.





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