La sesión de control al gobierno se convirtió en un bronco prólogo de la reunión de este miércoles entre el Gobierno y la Generalitat en la mesa de diálogo. El líder del PP, Pablo Casado, reprochó al ejecutivo que se preste a una “humillación” al sentarse con Quim Torra, y calificó de “zoco” la eventual negociación.

Según el líder de la oposición, el plan del Gobierno de coalición es “resetear el estado democrático” en favor de una “España asimétrica”, y repasó el vademécum de descalificaciones hacia los independentistas. Acusó a Pedro Sánchez de querer sentarse a la mesa con un “inhabilitado” y con un “imputado por organizar un golpe de Estado” (alusión a Josep Maria Jové, dirigente de ERC), así como de mercadear con vascos y catalanes el apoyo a los presupuestos.





El presidente del gobierno acudió a las palabras de Alfonso Alonso, el hasta este semana líder del PP vasco, que en su despedida apelaba a una comprensión distinta de España, basada en el reconocimiento de la diversidad.

Sánchez aseguró que su política respecto a Catalunya es un esfuerzo por rectificar “el fiasco territorial” que dejó el PP, y reclamó de Casado que no diera lecciones, toda vez que durante los siete años de gobierno de Mariano Rajoy, enumeró, “se produjeron dos referéndums ilegales, una declaración unilateral de independencia y el apoyo al independentismo se multiplicó por cuatro”.

Inmediatamente después de este intercambio, la portavoz de JxCat, Laura Borràs, intervino para exigir a Sánchez que la mesa de diálogo abordase el derecho de autodeterminación, a la vez que abogaba por una amnistía, como “solución política a esta situación”.


Laura Borràs defiende urnas y amnistía como receta para el conflicto catalán





Borràs acudió al 1.O y lo calificó de ejercicio de autodeterminación al que los catalanes tienen derecho, dijo. Sin votación no habrá solución, postuló: “De verdad, si usted es tan demócrata y tan progresista, por favor tenga presente que no hay solución al margen de las urnas”.

Sánchez le agradeció el tono, y respondió a la apelación a la urnas recordando que en estos últimos años Catalunya ha celebrado cuatro elecciones sin que la mayoría independentista haya conseguido imponerse. En todo caso, expresó su convencimiento de que Catalunya es un espacio político plural, y su deseo y su confianza en que la mesa de diálogo sea una ocasión para “el reencuentro necesario”.





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