Su llegada al Barça, hace apenas unas semanas, estuvo envuelta de escepticismo, sobre todo por su dudoso caché, pero Martin Braithwaite ha demostrado en apenas tres partidos que, más allá de sus limitadas virtudes técnicas, aporta energía y competitividad a un equipo azulgrana que por momentos languidece fruto de la mala planificación y la falta de líderes.

Corría el minuto 10 de la sufrida victoria ante la Real Sociedad, cuando el danés recibió de Messi en tres cuartos de campo, retó en carrera a Diego Llorente, al que superó por potencia, y sacó un zurdazo raso que se topó con la parada de Remiro. No acabó en gol, pero Braithwaite, en su primera titularidad, aprovechó la ocasión para espolear a la grada del Camp Nou, que ya ha mostrado su predilección por el nuevo delantero gracias a su esfuerzo sobre el campo.






En su primera titularidad

El danés espoleó a la grada del Camp Nou ante la Real





Y es que el exjugador del Leganés ha imprimido un carácter diferente a sus acciones, repletas de convicción y una verticalidad que escaseaba en el cuadro culé. La confianza infinita en el estilo de juego, defendida por Quique Setién y por la plantilla, contrasta con un Braithwaite que por el momento ha sabido leer cuando combinar con sus compañeros, tirando de paciencia para encontrar el gol, y cuando tiene que correr al espacio, que es uno de sus puntos fuertes.

Aún le falta mejorar la disciplina táctica en un esquema tan complejo como el azulgrana, pero su pundonor le permite ser el primero en presionar la salida de balón del equipo rival y no duda en apretar al contrario cuando pierde el esférico. Braithwaite es optimismo y entusiasmo en un Barça azotado por una tormenta total, con la directiva en entredicho de pañolada en pañolada y una plantilla corta de efectivos, amparada en Messi, que hasta la fecha muestra un juego demasiado rácano para aspirar a algún título.

Braithwaite y Llorente durante el partido del Camp Nou entre el Barça y la Real Sociedad.
Braithwaite y Llorente durante el partido del Camp Nou entre el Barça y la Real Sociedad.
(Getty)

En este contexto, el futbolista escandinavo es una luz en mitad de la oscuridad. Un destello al que también se agarra Messi, que en los tres partidos con Braithwaite, ante el Eibar, el Real Madrid y la Real Sociedad, ha evidenciado una buena sintonía, interpretando bien el danés las intenciones del argentino en la mayoría de las jugadas.





Pese a no haber visto puerta todavía, el desempeño de Braithwaite contrasta con el de Antoine Griezmann, correcto en su estadística goleadora pero invisible su incidencia en la mayoría de partidos. El francés, además, aún es la gran esperanza esta temporada para potenciar una delantera que se ha visto mermada de manera inesperada con las lesiones de Luis Suárez y Ousmane Dembélé.

Messi y Braithwaite han mostrado una buena sintonía.
Messi y Braithwaite han mostrado una buena sintonía.
(EFE)

Erigir a Braithwaite como el gran salvador barcelonista sería un error, pero el danés ha añadido cualidades, que ya es mucho, a un equipo carente de nuevos referentes. Son demasiados los fichajes en los últimos años que siguen sin dar un paso adelante y la vieja guardia, principal motor aún del equipo, empieza a notar la falta de relevos y apoyos de garantías en el liderazgo sobre el verde.

Contra la Real Sociedad, Braithwaite empezó muy activo y siendo protagonista en las ocasiones de gol del Barça, pero bajó sus prestaciones cuando se le acabaron las fuerzas. Pese al buen hacer del delantero, el conjunto azulgrana se vio superado por momentos y completó otro partido triste pese a la victoria. Probablemente el danés no sea la solución a los males del Barça, pero ha insuflado intensidad y convicción a la complicada causa barcelonista.





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