Un correo electrónico ha informado a familias de personas que viven en algunas residencias de la tercera edad de Catalunya que, si han viajado a zonas de riesgo de la epidemia del coronavirus, no visiten a sus abuelos. Que les telefoneen. Y, que tampoco vayan si tienen síntomas de infección respiratoria. A quien vaya, al entrar, se le pide lavarse las manos con desinfectante. En muchas residencias se están colocando dispensadores y han hecho acopio de este gel. Los centros siguen la evolución de la epidemia con cierta preocupación pero con calma y manteniendo la actividad diaria.

La higiene de manos es la principal precaución para evitar que llegue el coronavirus a casas donde conviven 50, 100 personas frágiles. Hidroalcohol por todos lados. Y también se toma la temperatura con mayor frecuencia.






En algunos centros, hay empleados que afirman que ni se les ha dado instrucciones





¿Mascarillas? “Hemos hecho una compra importante y nos ha costado. De mascarillas, batas y guantes desechables y gel para las manos y para desinfectar superficies. Las mascarillas no son lo principal”, dice Elisenda Serra, responsable de las cinco residencias de Sumar, entidad formada por diputaciones y ayuntamientos para gestionar servicios para mayores. “Aún no hemos usado las mascarillas”, corrobora Agustí Guerrero, director de la residencia Amatir de Teià, con 172 residentes y unos 100 empleados.

Al aumentar los casos de coronavirus en España y darse algunos en un centro de día y una residencia de Madrid, han crecido las consultas de residencias sobre medidas a adoptar, admite la Associació Catalana de Recursos Assistencials. El Departament de Salut preguntó qué material de protección tenían los centros, por si debía hacer una compra centralizada.

Serra asegura que, por ahora, la vida en las residencias Sumar sigue igual que siempre, que no se aprecia una gran inquietud y que se aplica quizá con más intensidad el plan que tienen para la gripe A. “Si alguien tiene gripe se le suele hacer un análisis para ver si es tipo A, más grave para nuestros residentes. Para cuidarles y hacerles la higiene usamos bata desechable, guantes y mascarilla. La bata es importante porque la ropa de la trabajadora puede convertirse en una vía de propagación del virus”, explica Serra. Se actuaría igual ante un posible caso de coronavirus.





La norma de la casa, siguiendo las indicaciones del CAP, es que el residente griposo se queda en su habitación y no va al comedor, aunque no tenga fiebre. Si es un problema respiratorio crónico, no hay problema.

Y si enferman personas con un estado de salud muy precario, de los clasificados como con pocas expectativas de vida, ¿les llevarán al hospital? Desde una residencia de Barcelona que prefieren no identificar explican que la realidad es que la semana pasada algún residente con neumonía fue devuelto del hospital sin aclarar la causa. Se hizo lo habitual: aliviar la crisis y devolverlo a la residencia. Nadie analizó el origen, que se sepa.

Las mascarillas que realmente protegerían a las trabajadoras que realizan tareas de mucha cercanía a los residentes no las tienen. “Más que preocupación, hay bromas: ¿qué pasaría si nos ponen en cuarentena con la mitad del personal dentro?”, cuenta una enfermera.

El viernes, Salut difundió un protocolo que generaliza a todos los centros asistenciales las precauciones que ya aplicaban algunas residencias. Recomienda también que se lleve un registro de visitas para trazar posibles contactos si hubiera un contagio y que siempre que se pueda el paciente esté en la residencia.





Algunos centros tienen asistencia médica diaria, sino, recurren al CAP, y los médicos deciden cuando hay que derivar a un enfermo al hospital. Guerrero cuenta que en su centro tienen espacio si se debiera aislar a algunos residentes. Se les debería asignar personal específico. Un caso de infección complicaría la vida en muchos centros.

Hay centros, como Amavir, que han anulado cursos, actos colectivos y limitan las salidas de los residentes. Al personal se le ha impartido instrucciones.

Pero, según cuidadores consultados a través del sindicato CC.OO, la situación es dispar en las residencias y centros de día catalanes. Hay quien hace 15 días ya prohibió entrar a familiares que volvían de Italia y hay quien ni ha comprado hidroalcohol ni informado a los empleados de cómo actuar. Incluso, en un caso se les dijo que ahorren guantes desechables y gel desinfectante. Preocupa también que hay residencias con plantillas muy reducidas, que no podrían atender bien un caso de infección; y que en los centros de día hay muchas entradas y salidas de personas y el riesgo de contagio de un anciano con salud delicada es mayor.





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