Hasta hace bien poco, la provincia China de Hubei y su capital, Wuhan, eran el epicentro del temido coronavirus, una pandemia mundial que afecta, en mayor o menor medida, a todo el planeta. Pero el corazón del virus se ha desplazado y ha dejado definitivamente Asia para asentarse en Europa; concretamente, y sobre todo, en el norte de Italia. La región de Lombardía es ahora mismo la zona roja mundial del virus. Y allí, cerca de una de sus ciudades más importantes, Bérgamo, ubicada a 50 kilometros de Milán, vive Diego (italiano) junto a su esposa Elisa (venezolana) y Arturo, el hijo de ambos de sólo un año y nueve meses.





Los tres residen en Scanzorosciate, un pequeño pueblo situado a tan sólo cinco kilómetros de Bérgamo. Esta ciudad, de poco más de 100.000 habitantes, es ahora mismo el municipio más golpeado de toda Europa por el coronavirus. Según los últimos datos actualizados, Italia supera ya los 20.000 contagios. De esos, 10.000 se concentran en Lombardía, y de esa cantidad, casi 3.500 en la provincia de Bérgamo, con poco más de un millón de habitantes. Además, de los 1.800 fallecidos que se ha cobrado el Covid-19 en el país transalpino, 1.218 han tenido lugar en Lombardía.

Persona sanitario recoge a una persona que ha contraído el coronavirus en Nembro, cerca de Bérgamo
Persona sanitario recoge a una persona que ha contraído el coronavirus en Nembro, cerca de Bérgamo
(MATTEO CORNER / EFE)

”Aquí estamos muy asustados, tenemos la enfermedad muy cerca”, lamenta Diego. “En Bérgamo no hay que decir dos veces a la gente que se quede en casa, no hay que explicarlo mucho”. En su pueblo, Scanzorosciate, la pandemia también se ha cobrado vidas. “Es muy triste. Son conocidos, o conocidos de conocidos, personas en general mayores”.

En su familia, afortunadamente, no han registrado ningún contagio por el momento. Pero asegura que están “muy asustados” por la posibilidad “de que el virus pueda introducirse” en su “entorno familiar”.



Los hospitales están colapsados”



En Bérgamo, relata, “en este mes de marzo se han registrado cinco veces más de fallecidos de los habituales”. “Es difícil decir que toda estas personas murieron por culpa del coronavirus, pero sí lo hicieron con coronavirus”.





Explica que tienen suerte de contar con “muy buenos hospitales en la ciudad, de los más eficaces de Italia”. Pero admite que “están colapsados”. “En el hospital principal tuvieron que aumentar de manera significativa las plazas de UCI, ubicando camas en otros lugares. Pero el número de enfermos que llega es tan alto que el sistema se satura”.

Un enfermo por coronavirus llega a un hospital militar de Baggio, en Milán
Un enfermo por coronavirus llega a un hospital militar de Baggio, en Milán
(PAOLO SALMOIRAGO / EFE)

Las cifras no engañan. Cuenta que “más de la mitad de las camas del hospital principal, que tiene unas 1.000, están ocupadas por personas contagiadas con el Covid-19”. “Eso da una idea de que este centro hospitalario se ha convertido en un lugar para tratar el coronavirus”.

Y no andan sobrados de personal sanitario. “Al principio fueron ellos los más afectados por el contagio. Eso propició la falta de efectivos. Los que quedaron, están haciendo turnos inacabables y lo están dando todo para hacer frente a esta emergencia que nos está golpeando”. Relata que en los hospitales de la ciudad “hay médicos del ejército que han venido para ayudar”: “El Gobierno hizo un llamamiento para atraer la presencia de personal sanitario a la zona”.





Una calle de Bérgamo casi vacía
Una calle de Bérgamo casi vacía
(MOURAD BALTI TOUATI / EFE)

Tanto en Bérgamo como en Scanzorosciate, la gente intenta hacer la compra online, aunque se puede ir al supermercado para hacerla presencial. Pero los movimientos están restringidos. “Cada vez que sales a la calle debes llevar una hoja autocertificada que explique que lo que estás haciendo es prioritario: cuestiones de salud, ir a comprar o a trabajar. Todavía está permitido salir de casa para ir al trabajo”.

Este aspecto, sin embargo, está ahora en seria discusión. Sobre todo en las provincias de Lombardía más golpeadas por el coronavirus: Bérgamo y Brescia. “Muchos emprendedores e industriales que al principio querían salvar su empresa, ahora han cambiado un poco de opinión y están más por cerrar. Eso sería un golpe muy duro para la economía”, arguye. “Bérgamo y Brescia son zonas muy industriales donde hay mucha producción. Es un poco el corazón industrial de Lombardia, principal centro económico de Italia. Pero la salud es lo primero, y todo el mundo, a todos los niveles, lo está entendiendo”, añade.





El propietario de una tienda de Alzano Lombardo, en la provincia de Bérgamo, ataviado con una mascarilla de protección
El propietario de una tienda de Alzano Lombardo, en la provincia de Bérgamo, ataviado con una mascarilla de protección
(MOURAD BALTI TOUATI / EFE)

Es consciente de que sus vidas “han cambiado” desde que se detectara el primer caso en la zona a finales del mes de febrero. “Tenemos al pequeño en casa desde hace tres semanas”. Él trabaja en una multinacional alemana, en la parte comercial. Hace teletrabajo desde casa. Su mujer, Elisa, trabaja en el laboratorio de una multinacional italiana, y por eso no puede teletrabajar. “El coronavirus ha cambiado los sentimientos de Bérgamo”, asevera.

Relata que, “al principio”, con el goteo de los primeros casos, “la gente se asustó mucho”: “Un virus que venía del otro lado del planeta, de repente lo teníamos justo en la puerta de casa”. Pero luego, prosigue, aparecieron noticias que explicaban que la enfermedad no era tan peligrosa y que la tasa de letalidad era baja. “Eso hizo que en los días siguientes la percepción de peligro no fuera tan alta. Pero hace unos 10 días esa percepción de susto inicial volvió. Fue cuando vimos que los casos no dejaban de incrementar”.







Hay que estar positivo, saldremos de esta”



”Al principio creo que la gente tuvo la percepción de peligro personal, miedo a enfermar. Pero luego este miedo ha pasado de personal a comunitario, de la sociedad, temiendo que se colapsen los hospitales si todos nos enfermamos a la vez”, esgrime.

A pesar de la dura situación, es optimista. “Hay que estar positivo, saldremos de esta”. Augura sin embargo que esta pandemia dejará huella en la ciudadanía. “Va a cambiar de alguna forma nuestra sociedad. Vamos a tener más cuidado con la salud y con las relaciones interpersonales y la higiene. Veíamos personas asiáticas que deambulaban por las calles con mascarilla, mientras que la gente de aquí no lo hacía. Creo que a partir de ahora veremos algo más de mascarillas en los lugares muy concurridos. Nos va a cambiar la sensibilidad hacia este tipo de problemas”, concluye.





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