La cifra de muertos en las protestas por la reforma de la ley de ciudadanía en la India asciende a 46 y ya son miles los detenidos por la policía de la capital, Nueva
Dehli. Los choques entre manifestantes musulmanes, hindús y las autoridades ha provocado daños en calles, casas, tiendas y mezquitas, así como quema de coches y mobiliario público.

La tensión entre grupos de extremistas hindús y musulmanes comenzó hace unos meses con el anuncio de la nueva ley de ciudadanía impulsada por el primer ministro Narendra
Modi, pero la violencia estalló hace una semana con motivo de la visita oficial de Donald
Trump al país asiático.






La ley de ciudadanía permite pedir asilo a un gran número de minorías religiosas, pero no a musulmanes





La Ley
de
Enmienda
a
la
Ciudadanía, CAB, según sus siglas en inglés, permitirá pedir la ciudadanía a los indocumentados que provengan de Pakistán, Bangladesh y Afganistán y que demuestren ser hindús, sij, budistas, jain, parsi o cristianos. Sin embargo, niega este derecho a los musulmanes, que, según el gobierno indio, no precisan de asilo porque no están perseguidos en sus países.

El primer ministro Modi ha permanecido en silencio desde el comienzo de las protestas, a excepción de un Tweet en el que llamaba a la calma a los ciudadanos de Dehli. Su poderoso ministro de hacienda, Amit
Shah, ha acusado a los partidos de la oposición de incentivar los disturbios y difundir información falsa sobre la ley.


Los rumores que circularon el domingo por redes incluían avisos de grupos
armados circulando por ciertos barrios de la ciudad o noticias falsas sobre edificios
en
llamas. El pánico invadió las calles cuando la policía se dirigió a los respectivos líderes musulmanes e hindús para que mantuvieran la calma.

Un tribunal
local ya ha admitido a trámite una denuncia por discurso de odio contra la comunidad musulmana por parte de Kapil
Mishra, líder local del Janata
Party, partido del gobierno. En un mitin, Mishra pidió a la policía que reprimiese las manifestaciones de los musulmanes o si no se encargaría él de hacerlo.






Miles de musulmanes han huido de Nueva Dehli por temor a ser atacados





Pocas horas después, grupos hinduistas y musulmanes se enfrentaron en las calles con pistolas, espadas y hachas, dejando las calles con aspecto de zona de guerra. Los altercados han cesado en todo el país, pero la capital se mantiene en tensión y miles de musulmanes ya han huido por temor a ser represaliados.

Otro colectivo afectado por los disturbios ha sido el de fotógrafos y periodistas, uno de los cuales fue disparado. Anindya
Chattopadhyay, periodista del Times of India, afirmó que en las protestas del martes, un manifestante hindú se le acercó y le ofreció marcarle la frente para no ser atacado y poder hacer más fácil su trabajo.


El gobierno de Narendra Modi ha censurado algunos contenidos, según los periodistas locales





El nuevo gobierno de Modi ha adoptado una posición muy beligerante contra los periodistas. Según Arvind
Gunasekar, reportero de New Dehli Television News , el primer ministro no ve periodistas, sino “nacionalistas y antinacionalistas”. “Esas identidades se han trasladado a la sociedad y hemos terminado como víctimas en las manos de una multitud polarizada”, afirmó Gunasekar.

Los conflictos entre ambas comunidades en la zona se remontan a la independencia de Reino
Unido en 1947, cuando se dividió el territorio en la India, de mayoría hindú, y Paquistán, de mayoría musulmana.





Dejá tu comentario