Pese al sinfín de malas noticias que provoca la pandemia de coronavirus, empezando por el número de fallecidos y acabando con la crisis económica; la extraordinaria emergencia ha dado lugar a iniciativas solidarias y de acompañamiento que, tras diez días de confinamiento, repasamos desde la A a la Z.

A, de aplausos: cada día a las ocho de la tarde resuenan en las calles los aplausos para agradecer el esfuerzo del personal sanitario, de seguridad, la alimentación o la limpieza. Es la cita inamovible que saca a los ciudadanos de su encierro rutinario en sus casas y vecinos y vecinas pueden verse las caras.





B, de balcones: enlazando con la anterior, los balcones y ventanas son nuestra salida al exterior en este confinamiento: allí se aplaude, se silba, se pregunta al vecino cómo está, se canta o se pone música. Son los pequeños momentos de compartir comunidad que dan alas a más de uno, sobre todo si se vive la situación en soledad.

Vecinos se asoman a sus balcones para animar con sus aplausos a los servicios sanitarios, en Ourense
Vecinos se asoman a sus balcones para animar con sus aplausos a los servicios sanitarios, en Ourense
(EFE)

C, de comedores sociales: la mayoría de comedores sociales siguen activos, pero en lugar de servir el menú en sus instalaciones reparten “para llevar” una o dos veces a la semana bolsas de alimentos. Pero además, cocineros de varios países con sus restaurantes cerrados regresan a los fogones para alimentar al personal sanitario y personas sin recursos. Con pequeños bares de barrio que trabajan gratuitamente para sus vecinos, restaurantes que donan sus despensas a Bancos de Alimentos y comedores sociales y galardonados con estrellas Michelin que cocinan para hospitales, el sector vuelve a mostrar su cara más solidaria.

Varios voluntarios durante el reparto de las bolsas de comida a diferentes parroquias en formato 'para llevar', organizado por el comedor social San José, en el barrio de Benimaclet de Valencia
Varios voluntarios durante el reparto de las bolsas de comida a diferentes parroquias en formato ‘para llevar’, organizado por el comedor social San José, en el barrio de Benimaclet de Valencia
(EFE)






D, de donaciones: la escasez de materiales como mascarillas y guantes ha impulsado a colectivos que disponen de ellas a donarlas a hospitales y comisarías, y se han creado incluso “grupos de costura solidaria” que confeccionan mascarillas caseras. Asimismo, iniciativas ciudadanas de todo tipo se han puesto en marcha para el dicho abastecimiento: desde una
enfermera jubilada
que cose mascarillas en su casa hasta unos voluntarios que imprimen
pantallas protectoras con impresoras 3D desde Olot
. O también donaciones de dinero destinadas a material sanitario como, por ejemplo, el millón de euros del entrenador del Manchester City, Pep Guardiola.

E, de emoción: el coronavirus ha sacado a flor de piel los sentimientos y es inevitable emocionarse al ver escenas como el de sanitarios y policías unidos en un aplauso cruzado a las puertas de urgencias de un hospital.

Sanitarios del Clínic aplauden a Mossos y Guardia Urbana y viceversa, el pasado martes en Barcelona
Sanitarios del Clínic aplauden a Mossos y Guardia Urbana y viceversa, el pasado martes en Barcelona
(EFE)

F, de familia: una de las mejores caras del confinamiento es que nos obliga a pasar más tiempo con la familia, con aquellos seres queridos que cuando tenemos que trabajar fuera de casa echamos en de menos.





G, de gratis: es tiempo de servicios que se ofrecen de manera gratuita, desde taxistas que trasladan a los hospitales sin coste al personal sanitario, hasta distintos profesionales que ofrecen en las redes su asesoramiento y servicios de forma gratuita.

H, de humor: echarle humor a la vida y reírse con los memes que nos llegan sube el ánimo, evita ponerse excesivamente tristes y ayuda a sacar lo que seguimos teniendo de bueno.

Meme sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el coronavirus
Meme sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el coronavirus
(Redes Sociales)

I, de industria: muchas industrias han tenido que parar su producción habitual, pero no han dudado en ofrecerse a fabricar materiales que se necesitan, como respiradores o geles hidroalcohólicos. Por otro lado, grandes firmas como el Banco Santander, El Corte Inglés o Ikea, entre otros, también han destinado dinero a la causa.

J, de jugar: la cuarentena nos ha reencontrado con los juegos de mesa: hemos desempolvado el Monopoly o el parchís y jugamos con los pequeños de la casa a ir a la playa o de safari a África.





K, de Kitty O’Meara: el poema que esta antigua maestra estadounidense ha escrito en la pandemia que comienza con la frase “Y la gente se quedó en casa” y habla también de “cuando el peligro terminó” es de los más compartidos y un símbolo de esperanza.


L, de libros: la cultura permanece confinada, pero no cerrada. Se han abierto clubes virtuales de lectura y los libros, que nos trasladan a lugares remotos y vivencias de otros, ayudan a que la reclusión sea más llevadera.

M, de música: la pandemia tiene su banda sonora, como el “Resistiré” del Dúo Dinámico -erigido casi como un himno- y las piezas que muchos músicos interpretan con sus instrumentos en los balcones.

Música en lso balcones en Cúllar Vega
Música en lso balcones en Cúllar Vega
(EP)






N, de noticias positivas: enfermos que pasan de la UCI a planta, contagiados que dejan el hospital tras curarse, personas que ayudan de forma altruista a los demás… hay muchas noticias buenas en medio del caos.

O, de organización: los barrios han organizado redes de cuidados a personas de riesgo que están solas en casa y necesitan que alguien les baje al perro o les haga la compra semanal o una “llamada amiga”.

P, de pancartas: dibujos del arco iris con la frase “todo irá bien” han tomado las ventanas e iluminan estos días extraños, desde la confianza compartida de que todo esto pasará. Es la manera de comunicarse que tienen muchos niños y niñas durante el agobiante confinamiento.


Q, de quedadas online: no salimos de casa pero sí quedamos virtualmente para acercarnos a quienes están físicamente lejos e, incluso, hay quedadas colectivas para participar desde casa en fiestas de disfraces o en concursos de paellas.





R, de retos: los móviles se inundan a diario con retos para entretener este tiempo en suspenso: desde dibujar zanahorias a dar toques futbolísticos a rollos de papel higiénico o compartir fotografías de la infancia.

S, de solidaridad: dicen que las crisis sacan lo peor de lo que llevamos dentro pero también lo mejor, y una de las cosas buenas de esta pandemia es la solidaridad que ha aflorado para intentar que nadie se quede atrás.

T, de tutoriales: que levante la mano quien no se ha visto estos días un tutorial: para quitarse los guantes desechables, fabricar mascarillas, ponerse en forma, hacer un directo en Youtube… A estos se añaden las comunicaciones y guías que distribuyen los distintos organismos oficiales para informar a la ciudadanía sobre comportamientos seguros durante el estado de alarma, como la que publicó Protecció Civil en Catalunya sobre la mejor manera de lavarse las manos.


U, de unidad: ‘Este virus lo paramos entre todos’ es uno de los mensajes más repetidos, así como las llamadas a la unidad y a la colaboración de todos, cada uno desde sus posibilidades.

V, de videollamadas: ahora que estamos lejos unos de otros, las vídeollamadas nos acercan a nuestros familiares y amigos y nos permiten a diario vernos aunque no podamos tocarnos. Pero además también se han vuelto en herramienta imprescindible para que muchos profesionales que antes asistían en persona puedan seguir haciéndolo en forma de teletrabajo como son, por ejemplo, los psicólogos.

W, de Whatsapp: gracias a la aplicación de mensajería compartimos fotos, audios, vídeos y mensajes de texto que nos ponen al día con nuestros contactos. Para muchos se ha vuelto la herramienta indispensable no solamente para comunicarnos con nuestros amigos y seres queridos sino también canal indispensable para trabajar.

X: el símbolo de la incógnita. No sabemos cuándo se despejarán muchas incógnitas de esta crisis, pero hasta entonces estamos todos en el mismo barco.

Un cartel con el lema yomequedoencasa colocado en una ventana del barrio de Triana, en Sevilla
Un cartel con el lema yomequedoencasa colocado en una ventana del barrio de Triana, en Sevilla
(EFE)

Y, de #Yomequedoencasa: Esta crisis tiene varios lemas que se repiten sin descanso en la televisión y en las redes sociales, como #YoMeQuedoEnCasa o #QuédateEnCasa.

Z, de zumba: que podría ser también yoga, meditación y cualquier otra disciplina a la que estamos recurriendo para hacer más llevadero el inesperado confinamiento.

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