La empresa ha emitido un “comunicado oficial” con el que pretende silenciar la reivindicación de sus derechos.

Comunicado “oficial” emitido por la empresa, con una curiosa versión de los hechos

Según el comunicado la trabajadora fue despedida por “no superar el periodo de prueba” (que curiosamente duró toda la Semana Santa), y fue retribuida “según convenio y contrato”. En cambio, el contrato era de 8 horas semanales y trabajó 48, y el convenio de hostelería no estipula la hora a 2,5 €, sino a 6,31 en la categoría más baja más algo más de un euro como plus de nocturnidad.

Cientos de sanluqueños han manifestado su apoyo a Y. C., muchos de ellos por haber vivido circunstancias similares dentro del gremio. Varios clientes se han ofrecido a dar fe de que de ninguna manera correspondía su presencia en el bar con un contrato de 8 horas semanales, así como del buen hacer de la trabajadora, que la empresa pone en duda a través de su comunicado.

La cruda circunstancia de esta mujer ha movido a la solidaridad en Sanlúcar para que el hijo de Y. C., que se llama Javier y hace su primera comunión el 4 de mayo, pueda celebrar con dignidad ese día tan especial. A tal efecto muchas personas anónimas se han ofrecido a colaborar. “Está corriendo como la pólvora”. El dueño del bar “El niño de Oro”, sito en Sanlúcar, ha ofrecido una merienda en su local para el niño; y un grupo solidario creado a causa de la indignación que ha causado la noticia aportará la tarta, chucherías y hasta un trabajo fotográfico.

Bar “El niño de Oro” cuyo dueño ha ofrecido su local para dar una merienda el día de la comunión de Javier.

Y. C. quiere manifestar públicamente su agradecimiento a todas estas personas que la están arropando, porque las muestras son de tal magnitud que se siente abrumada.

Con respecto al comunicado que exije la retractación pública de los hechos denunciados por Y. C., quiere observar que no procede retractación alguna en tanto no se ha hecho otra cosa que manifestar la experiencia vivida en “CASA DUEÑAS” tal cual ha sucedido. Para conservarse a salvo de las críticas que está recibiendo, Emilia Pérez Pérez no tenía más que haber pagado lo que correspondía, legal y moralmente, a su antigua empleada.

Por último aclara que no está en su mano restablecer el honor y la imagen de Emilia Pérez: ambos conceptos se consiguen o no según el comportamiento propio.

Dejá tu comentario