Sindicalistas, izquierda y kirchnerismo-peronismo: los que cortan las calles

El caos que vive el país desde hace décadas se viene profundizando en los últimos años con una nueva raza que nació de la mano del peronismo: las personas que no trabajan, no estudian, cobran planes sociales y además cortan calles.

Como si fuera poco el hecho de que Argentina se encuentra en una crisis en todos los ámbitos (económico, salud, educación, etcétera), también debe lidiar con esta nueva raza de gente que pone palos en la rueda y no deja avanzar a un país con ganas de trabajar y progresar.

Los piqueteros de izquierda que no trabajan

De más está decir que este descalabro se remonta a varios gobiernos anteriores, que utilizaron a las clases bajas para llenar actos y obtener votos en las urnas, a cambio de pequeños beneficios como son los planes sociales.

A esto habría que sumarle los partidos de izquierda, adversos al trabajo y amigos de todo lo que sea retrógrado y obsoleto. Movimientos de izquierda que la única ideología que tienen es taparse las caras, quemar neumáticos en las avenidas y usar palos para intimidar a los ciudadanos.

Los piqueteros de izquierda que no trabajan

En el paro convocado por la CGT, se produjeron incidentes en la Panamericana, que dejó un saldo de seis detenidos y cuatro heridos, lo que fue producto del desalojo de los piqueteros violentos.

El enfrentamiento se produjo entre los manifestantes violentos de agrupaciones de izquierda y la Gendarmería, debido al corte que comenzaron a hacer en la autopista desde primeras horas del día.

Los piqueteros de izquierda que no trabajan

El enfrentamiento tuvo comienzo a las 9.25 en la intersección de la ruta 197 y Panamericana, en el momento en que agentes federales contrarrestaron a los violentos arrojando agua con los carros hidrantes y gases lacrimógenos, lo que provocó la reacción de los violentos de izquierda.

Los piqueteros de izquierda que no trabajan

Mientras tanto, Mauricio Macri participaba del Foro de Davos, donde comenzó su discurso diciendo que es bueno estar trabajando. Afuera, los militantes de izquierda hacían su retrógrada revolución, con banderas rojas, cánticos insultantes y ensuciando las calles, con Alejandro Bodart a la cabeza.

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